Thursday, December 30, 2004

Estrellas

Las estrellas que alcanzan a la simple vista, no pasan de tres mil, pero en el campo del telescopio su cifra se eleva a setenta y cinco millones.

Constelaciones
Estas son diferentes grupos de estrellas, que a veces toman su nombre de las figuras que representan, y son las siguientes:

Constelaciones Borales de los Antiguos
La Osa menor, la Osa mayor, el Dragón, Cefes, el Boyero, la Corona, Hércules, la Lira, el Cisne, Casiopea, Perseo, el Cochero, Ofiroco o Serpentario, la Serpiente, el Aguila, el Delfín, el Caballo chico, Pegaso, o el Caballo grande, Atinao, Andrómeda, el Triaángulo Boreal, y los Cabellos de Berenice.

Constelaciones Borales de los Modernos
El León chico, los Lebreles, el Sextante de Hevelio, el Ramo de Cervero, el Toro Real, Pamiato Heski, el Zorro y la Oca, el Lagarto Marino, el Triángulo chico, la Mosca o Flor de Lis, el Rengífero, Messier, la Girafa, el Lince.

Constelaciones Zodiacales
El Carnero, el Toro, los Gemelos, el Cangrejo, el León, la Virgen, la Balanza, el Escorpión, el Sagitario, el Capricornio, el Cántaro y los Peces.

Constelaciones Australes de los Antiguos
La Ballena, Eridano, Orión, la Liebre, el Can menor, el Can mayor, el Navío, la Hidra, la Copa, el Vaso, el Cuervo, el Centauro, el Altar, la Corona Austral y el Pez Austral.

Constelaciones Australes de los Modernos
El Hornillo Químico, la Retículo Romboide, el Buril del Grabador, la Dorada, el Péndulo, la Regla y la Escuadra, el Compás, el Triángulo Austral, la Paloma, el Caballete del Pintor, el Unicornio de Hevelio, la Búnjula, la Máquina Neumática, el Solitario, la Cruz Austral, la Mosca o la Abeja, el Camaleón, el Pez Volador, el Telescopio, el Ave del Paraíso, la Montaña de la Tabla, el Escudo de Sobieski, el Ave Indiana, el Pavo Real, el Octante, el Microscopio, la Grulla, el Tucán, la Hidra macho, el Taller del Escultor y el Fénix.

Las Nebulosas
Estas son masa de materia luminosa, que existen en el firmamento, y que según los Astrónomos, resulta de la aglomeración de estrellas, a distancias tales, cuya luz no puede llegar hasta nosotros.

La Vía Láctea es la mayor de todas, a la cual corresponde nuestro sol. Esta nebulosa pasa por las constelaciones siguientes:
Casiopea, Perseo, Oriento, los Gemelos, la Licornia, el Navío, La Cruz del Sud, el Centauro, el Altar, la Cola del Escorpión, el Arco del Sagitario, el Aguila, Ofinco, la Cola del Cisne y la Corona de Cefeo.

Antes de los aparatos de óptica que han suministrado los medios de explorar las magnificencias del infinito, muchas fueron las teorías que surgieron acerca de esta importante zona del cielo, mas luego, con el auxilio de su importante telescopio, nos reveló Herschell que dicha nebulosa comprende una reunión de astros, de mayor y menor magnitud, y de la cual forma parte nuestro sistema solar, el cual, comparado con ese infinito luminoso, acaso no sea otra cosa que un grano de arena en el fondo del océano.

Según las exploraciones de este sabio astrónomo, pueden calcularse veinte millones de estrellas en la Vía Láctea; mas otros opinan que puede extenderse el cálculo a un número tres veces mayor, o sease a la asombrosa cifra de sesenta millones.

Ahora bien, si tenemos en cuenta, la época de Herschell, y los incalculables progresos que desde entonces acá se han operado en el campo harto fecundo de las especulaciones científicas, sobre todo en esta materia, hemos de caer en lo inconcebible, y considerar que el poder de todos los instrumentos de la óptica moderna, jamás podrán darnos una noción evidente y cierta, acerca de esa nebulosa, que, representando a la simple vista la inmóvil y blance niebla, es esencialmente un infinito de vívidos y eternos resplandores.

A este proósito dice el sabio:
"Al ver cómo huyen los límites del mundo a medida que nuestros medios de observación se perfeccionan, y como crecen las distancias hasta el punto de tener que multiplicar prodigiosamente las cifras, aun cuando se tome por unidad la velocidad de la luz, asusta menos la idea del infinito, hacia la cual nuestra repugnancia en el fondo, tan solo es proporcional al alcance de aquel de nuestros sentidos, con que procuramos elevarnos hasta ella."

Los Cometas
Los cometas son los astros errantes de formas caprichosas. Tienen núcleo, cola o cabellera. Recorren órbitas, ya elípticas, ya parabólicas al rededor del sol; y a pesar de su excentricidad, su marcha es periódica, y las predicciones acerca de su vuelta al peritelio, se cumplen con exactitud prodigiosa.

Mucho se ha dicho acerca de la naturaleza y constitución de estos astros errantes, y muchas teorías se han sentado por los hombres eminentes del mundo de la ciencia. Se ha dicho que los cometas son mundos en estado de formación, o de descomposición; que su aparición era indicio de grandes males, o de incalculables venturas para los puebles, y en la antiguedad, el éxito de las guerras, cuando estas coincidían con la aparición de algunos de estos viageros incansables del espacio, lo atribuían a tal coincidencia.

En la actualidad se cree que el papel que representan estos astros melenudos, a la par que humilde, es útil, puesto que su misión no es solamente servir de ilustradores para los vastos imperios solares, sino a la vez derramar la fecundidad y la vida en los mundos que visitan, a través de su marcha vertiginosa por los desiertos siderales, tomando de las diferentes regiones que atraviesan nuevos elementos que deponen en los mundos terrestres.

La constitución física de los Cometas es variable: los hay de barba, cabellera y cola. Los hay de núcleo de materia sólida, bastante considerable, y los hay esencialmente gaseosos.

El ojo audaz del telescopio, ha despertado al mundo, y enriquecido la ciencia astronómica con sus revelaciones grandiosas. No es un número reducido de cometas el existente: millares de cometas se cuentan recorriendo las vastas regiones de nuestro sistema.

Si un cometa esencialmente gaseoso invadiera la Tierra, pasaría esta por su centro, como pasa una locomotora por un enjambre de abejas que se le interponga. Si un cometa de núcleo sólido viniese a encontrarse directamente con la Tierra, la reduciría a cenizas, porque la violencia del choque sería formidable y la tierra no podría resistirlo.

Un simple contacto, el mas insignificante, aun en sentido oblicuo, podría empujar el eje de la tierra, y derramar los mares sobre los continentes, cuando no paralizar repentinamente su curso, su movimiento de rotación, y lanzarnos al espacio. También pueden los cometas producir grandes daños en las esferas estelares, según los elementos de su constitución física, ya sea envenenando la atmósfera con sus gases delehereos, o ya encendiéndola al contacto de algún gas con el oxígeno terrestre.

La historia de la Astronomía, no cuenta empero, en sus brillantes páginas, ningún cataclismo sideral de esta clase. En sus inmensas órbitas, siguen su curso vertiginoso al través del infinito, con pasmosa celeridad, y desaparecen por siglos a veces del radio solar, mas cuando van acercándose al término de su afelio, esa celeridad desaparece, reduciéndose a la insignificancia de un metro, proximamente por hora, para volver luego a aumentar su velocidad por la atracción solar, tanto mayor, cuanto mas se va acercando al perihelio.

El Cometa "Halley", cuyo núcleo se consideraba cincuenta veces mayor que la Tierra, fue objeto de la intranquilidad de la especie humana en todas las regiones del globo; mas este núcleo se hallaba a inmensas distancias, figurándose como una estrella de tercera magnitud, y su inmensa cola que cojió todo el cuadrante, por muchos días, nos dejó sumerjidos a su paso, aunque por breves horas.

Este simple contacto, al que tanto se temía, y que tuvo en consternación al mundo, nada produjo atendido a que, siendo la atmósfera de mayor densidad que el fluido cometario y este, harto sutil, que escapaba a la atracción terrestre, quedando flotante sobre las primeras capas de aquella, no pudo penetrarla, y por lo tanto sus elementos deletereos no pudieron producir daño alguno.

Pasó pues, el temido choque, y la tierra ha seguido cumpliendo su misión en la vida planetaria, la humanidad viviendo tranquila, y feliz, con mayor experiencia de estos fenómenos estelares para lo porvenir, y la ciencia contemporánea recogiendo nuevos datos del reguero luminoso que le ha dejado en su marcha al través de los abismos infinitos, el atrevido y misterioso vraguero del universo.

Ahora bien; ¿Habrá fundamento en los hombres para temer al choque de un cometa con la tierra? No hay imposibilidad absoluta en que esto pueda suceder, mas es lo cierto que, tenemos en contra de esta posibilidad 281 millones de veces contra una, por lo cual se vé que todo temor vendría a ser infundado y ridículo.

Cometa de 1770
Este cometa fue descubierto por Messier en Junio de 1770.

Cometa de período breve
Este cometa fue descubierto en Marsella en Noviembre de 1817 por Mr. Pons. Recorre su órbita en tres años y medio.

Cometa de Biela
Fué descubierto el 27 de Febrero de 1824 por Mr. Biela; pero Mr. Gambart, que le observó algunos días después, encontró, determinando sus elementos parabólicos, que ya en 1772 y en 1805 había sido observado.

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