Sunday, January 30, 2005

Las siete maravillas del mundo

Los jardines aéreos de Babilonia

Estos jardines se construían en la antiguedad sobre grandes terraplenes levantados al aire y sostenidos por enormes columnas de granito.

Las pirámides de Egipto

Situadas en las cercanías de Menfis, la mayor tiene 716 1/2 pies de costado en su base, y 428 pies 3 pulgadas y algunas líneas de altura vertical. Las pirámides fueron destinadas a sepulcro de notables. Allí existió la momia de Faraón. Todos los restos antiguos fueron trasladados a Inglaterra. Con respecto a su duración, estas colosales construcciones datan desde cuatro o cinco mil años antes de Jesucristo.

Estatua de Júpiter Olímpico


Monumento al mas glorioso de la Grecia, fue construido de oro y de marfil. Obra la mas perfecta de Pheidias y coinsiderada como una de las maravillas grandiosas del arte. Fue consumido en el incendio de Constantinopla. Su elevación era de sesenta pies y lo representaba sentado sobre un trono de igual materia que la estatua. En la mano derecha tenía una victoria de marfil con una corona de oro, y en la izquierda un cetro, en cuya composición entraban varios metales, teniendo además un águila en su remate. En la cabeza presentaba otra corona imitando un ramo de olivo. De oro el calzado y su ropage presentaba diferentes flores y animales con varias figuras de bajo relieve en el trono. En lo mas alto del monumento se veian a un lado las Gracias, y al otro lado las Horas, hijas todas de Júpiter.

El Mausoleo o Sepulcro del Rey de Coria

Este monumento fue erigido en su honor por su viuda Artemisa, segunda reina de Halicarnaso.

El Coloso de Rodas

Famosa estatua colosal de Apolo, considerada como la mas admirable de las siete maravillas, situada a la entrada del puerto de la isla de Rodas en el Meditarráneo.

El Faro de Alejandría

El faro mas antiguo que se conoce en el mundo. Distaba una milla de esta ciudad, y tres de la costa, siendo en este parage la profundiad del mar 42 pies.

Su base o planta era cuadrada, siendo cada uno de sus lados de 118 toesas, equivalentes a 230 metros aproximadamente. Contenia en sus interioridades locales de grandes dimensiones para alojar la guarnición. Su construcción era de piedra. Constaba la torre de ocho pisos, y contenía centenares de salas, e infinidad de escaleras.

Siendo su altura de seiscientos pies, la luz de esta torre se divisaba a doce leguas. Este soberbio monumento presentaba una inscripción, en que se leia el nombre de su fundador, Ptolomeo. Decía además dicha inscripción: "Sostrato, el Cnidio, hijo de Dexiphanes, a los dioses conservadores para beneficio de los que navegan." Costó este edificio 16.000.000 de reales proximamente.

El Templo de Diana en Efeso

Fue este hermoso templo incendiado por Eristrato.

Hombres célebres

Aunque no nos sea posible figurar en este capítulo todas la celebridades que han existido en el mundo, por ser infinitas, lo haremos con respecto a las mas notables por sus méritos. Celebridades han existido en medicina, en física, en química, en astronomía, y en fin en todos los ramos del saber, así como en las expléndidas manifestaciones del arte, cuyo espíritu glorioso se revela en esos grandes monumentos que son la admiración y el asombro de la humanidad.

Para los que han consagrado sus actividades a ganar honores en los campos de batalla, constituyéndose en verdugos de la humanidad, como sucede actualmente en la guerra europea; para los que explotan el sentimiento del patriotismo en provecho propio; para esos eternos enemigos de la paz universal, que es el ideal supremo de los pueblos, ni una frase estampará nuestra pluma en estas páginas, siendo como son estas figuras, tristes celebridades, elementos hostiles a la gran causa de la civilización y condenados por todos los tiempos de luz por el sentir universal.

En Filosofía

Sócrates
Ilustre filósofo griego de Atenas, perseguido vílmente por sus propagandas moralizadoras. 400 años A. de J.

Furgot (Jacobo Roberto)
Filósofo y eminente hombre de Estado parisiense. 1727 - 1781.

Diderot (Ambrosio)
Filósofo, literato y autor dramático francés del siglo 18.

Kant (Manuel)
Filósofo alemán, reformador de la filosofía que fundó el sistema crítico y apoyó definiendo las categorías de la razón. Autor de importantes obras científicas.

Leibnitz (Godofredo Guillermo)
Filósofo, matemático, físico, historiador, jurisconsulto, teólogo, filólogo, y publicista alemán. 1646 - 1716.

Humboldt (Carlos Guillermo, Barón de)
Célebre filósofo alemán. 1767 - 1835.

Bacon
Filósofo inglés.

Condillac
Célebre filósofo francés, 1715 - 1780.

Jenófanes
Filósofo y poeta griego, fundador del panteismo, nacido hacia el año 617 (A. de J.) en el Asia Menor.

Jenofonte
Filósofo e historiador ateniense. Fué discípulo de Sócrates. 354 - 445 A. de J.

Aristóteles
Filósofo griego que abarcó todas las ciencias. Fué el fundador de la escuela peripatética.

Platón
Ilustre filósofo griego de Egina, 429 - 347 (A. de J.)

En Ciencias

Laplace (Pedro Simón)
Geómetra, astrónomo y físico francés. 1749 - 1827.

Newton
Sabio inglés que descubrió la atracción. 1642 - 1727.

Humphrey Davy
Físico inglés.

Copérnico (Nicolás)
Astrónomo prusiano de Thorn. Fundó el sistema, según el cual el cielo está inmóvil y la tierra y los demás planetas giran alrededor del sol. 1473 - 1543.

Kepler
Astrónomo, fundador de la astronomía moderna. Nació en Wurtemberg. Descubrió las leyes bajo las cuales se verifican las revoluciones planetarias. 1571 - 1630.

Franklin (Benjamín)
Hombre de Estado, diplomático, físico y economista anglo americano, que trabajó mucho por la independencia de los Estados Unidos de América. Residió en el Estado de Pensilvania. La Asamblea Nacional francesa vistió luto por su fallecimiento. Sus obras mas sobresalientes son: La Ciencia del tío Ricardo, Miscelanea de Moral y de Economía Política, Memorias y correspondencia.

Dupuytren (Barón de)
Célebre cirujano francés, 1463 - 1535.

Gesner (Conrado)
Naturalista. Botánico ilustre de Zurich.

Arago (Francisco)
Eminente astrónomo francés, Secretario a perpetuidad de la Academia de Ciencias y Director del Observatorio de París. Sacrificó toda su juventud en aras de la gloria. 1786 - 1853.

Ampere (Andrés María)
Célebre físico francés, creador de la electrodinamia, difundidor del principio de la telegrafía eléctrica. 1775 - 1836.

Galileo
Astrónomo, físico y matemático. Gran genio de Italia. Natural de Piza, nació en 1594, muriendo ciego en 1642. En este mismo año nació Newton. Dedicándose a enseñar públicamente el sistema de Copérnico, fué denunciado a la inquisición, y sus doctrinas fueron declaradas absurdas y falsa en cuanto a su carácter filosófico. Descubrió las leyes de la gravedad, el péndulo, el telescopio, la balanza hidrostática, el termómetro, el compás de proporción, y las del movimiento de la tierra, desentrañando finalmente las leyes que rigen las armonías del universo físico y moral.

Jordano Bruno
Célebre astrónomo, quemado vivo por sus doctrinas astronómicas y religiosas.

Jenner (Eduardo)
Célebre médico inglés y naturalista, descubridor de la vacuna. 1749 - 1823.

Colón (Cristóbal)
Célebre navegante genovés que en 1492 descubrió América. 1441 - 1506.

En Literatura

Cervantes Saavedra (Miguel de)
Insigne crítico, poeta y novelista, apellidado el príncipe de los ingenios. Nació en Alcalá de Henares en 1547, habiendo estudiado en Madrid desde 1557. Desde 1565 concurrió a las aulas de Salamanca, sentando plaza de soldado en 1570, y tomando parte en la batalla de Lepanto dada en 7 de Octubre de 1571, habiendo recibido dos heridas en el pecho y otra en la mano izquierda; estuvo en el hospital de Mesinahasta 1572. Recorrió a Italia a las órdenes de Figueroa, Bazan, Sosa y Doria; cayó cautivo en poder de los moros de Argel en Septiembre 1575 y rescatado en 1580; sentó nuevamente plaza de soldado en 1581 y habiendo terminado su compromiso a los dos años, se avecindó en Madrid. Casóse, vivió en Sevilla, en Granada, en Argamasilla de Alba, en Valladolid, en Alcalá, y por último en Madrid, habiendo muerto en 23 de Abril de 1616. Fué su principal obra: "Don Quijote de la Mancha".

Rouseau (Juan Jacobo)
Célebre escritor, filósofo, compositor, poeta y botánico. 1712 - 1778.

Moliere (Juan Bautista)
Excelente autor cómico francés. 1622 - 1673.

Shakespeare (Guillermo)
Eminente poeta dramático de Inglaterra, nacido en Strafford, condado de Warwick. 1563 - 1615.

Homero
El mas grande de los poetas griegos que vivó en el siglo X, antes de J. Su existencia se ha puesto en duda. Sus cantos fueron coleccionados por Pisistrato e Hiparco, hacia el siglo 11, pero los griegos le tributaron honores divinos, y varias ciudades se disputan el derecho de su nacimiento. Fué autor, o mejor dicho, se le atribuye la Ilíada, la Odisea, y otros himnos y cantos mas.

Milton
Gran poeta inglés, autor del Paraíso perdido. 1608 - 1674.

Goethe
Figura de las mas eminentes de Alemania. Como poeta, autor dramático, novelista, naturalista, anatómico y físico. 1749 - 1832.

Byron
Poeta inglés.

Virgilio Maron (Publio)
Poeta latino, nacido cerca de Mantua y muerto en Brin, dis. 70 - 19 antes de Jesucristo.

Tasso (Torcuato)
Célebre poeta italiano, 1544 - 1595.

Garcilaso de la Vega
Célebre poeta y Capitán español de Toledo. 1503 - 1537.

Dante
Célebre poeta italiano de Florencia, autor de la Divina Comedia, obra que escribió estando en el destierro a que le condenaron los gibelinos negros, por ser partidario de los blancos. Fué además autor de otras obras de mérito. 1265 - 1321.

Lamennais
Escritor y Sacerdote francés, 1782 - 1854.

Chateaubriand (Francisco Vizconde de)
Escritor francés y notable homre de Estado, 1769 - 1848.

Hermanos Argensolas (Bartolomé Leonardo de... y Lupercio)
El primero, 1565 - 1613; el segundo, 1566 - 1631.

Rubén Darío
Ilustre poeta.

Nuñez de Arce (Gaspar)
Poeta contemporáneo.

Campoamor (Excmo. Señor Don Ramón de)
Ilustre poeta contemporáneo, autor de las bellísimas "Doloras", Humoradas, Cantares, Pequeños poemas y otras mas que revelan la fecundidad de su ingenio.

Víctor Hugo
Ilustre literato, poeta y autor dramático francés, el primero de los de nuestro siglo y uno de los grandes genios de la humanidad. 1802 - 1885.

Lamartine (Alfonso de)
Poeta notable y prosista francés, autor de la historia de los Girondinos publicada en 1817, y de otras importantes obras literarias. 1792 - 1869.

Quintana
Célebre poeta español.

Herrera (Fernando de)
Célebre poeta lírico español, llamado el Divino Herrera. 1531 - 1597.

Heredia
Notable poeta español.

Calderón de la Barca (Don Pedro)
Gran poeta dramático español de Madrid. 1601 - 1681.

Lara (Luis Mariano)
Poeta español.

Espronceda (José de)
Eminente poeta español contemporáneo. Sus principales obras fueron "El Estudiante de Salamanca" y "El Diablo Mundo" que dejó sin terminar.

Alarcón (Juan Ruiz de)
Gran poeta dramático español de Tlasco (Méjico). Pasó a la Península en 1622 y murió en 1639.

Rioja (Francisco de)
Poeta español de Sevilla y Bibliotecario de Felipe IV. 1600 - 1659.

Molina (Tirzo de)
Ilustre poeta y dramaturgo español.

Emilio Castelar
Notabilísimo orador, escritor y estadista del siglo 19.

En Religión

Lutero (Martín)
Célebre alemán que en 1520 inició la reforma religiosa del cristianismo, 1483 - 1546.

En Política

Pericles
Hombre de Estado de Atenas. 429 - 496 antes de J.C.

Danton
Ministro francés, a quien Robespierre acusó de moderantismo, siendo condenado por la convención francesa y decapitado en 1794.

Birabeau (Gabriel Honorato Riquelli Conde de)
Célebre orador francés. 1749 - 1791.

Washington (Jorge)
Gran diplomático y General de Virginia. Una de las personalidades mas eminentes de los tiempos modernos y fundador de la República de los Estados Unidos de la América del Norte. 1732 - 1799.

Bolívar (Simón)
Héroe de la independencia americana, llamado el Libertador que emancipó a Venzuela de España, y a Nueva Granada, reuniéndolas en 1819, bajo el nombre de Colombia. Libertó al alto Perú, que tomó el nombre de Bolivia, y luchó hasta ograr la independencia Peruana. Nació en Caracas en 1780.

César (Cayo Julio)
Capitán, orador y Estadista, todo de primera fuerza. Acabó con las libertades romanas, e inauguró la era de los Emperadores.

En Bellas Artes

Wagner (Ricardo)
Eminente músico y compositor alemán. 1813 - 1883.

Artes Fabriles

Palissy (Bernardo)
Alfarero que con una constancia prodigiosa trabajó diez y siete años para obtener el secreto del esmalte de la vajilla. Fué preso en La Bastilla por sus ideas religiosas contra el fanatismo, durante cinco años en donde murió en 1589.

Tuesday, January 25, 2005

La libertad humana

La libertad humana, tan negada por los que han enarbolado la bandera del materialismo, siempre ha triunfado sobre sus gratuitos enemigos. Pero, según el sistem a que adoptais, haceis bien, señores materialistas; debeis negar la libertad, negar a Dios, negar al alma, y a sus nobles atributos, negar la moral, y negar en fin, todo lo grande, todo lo bello que caracteriza la naturaleza humana: de otro modo no seriais consecuente con vuestros principios.

Para vosotros (y hablais en nombre de la ciencia), no es mas el hombre que materia organizada, y cometeríais una inconsecuencia científica, atribuyendo libertad a esa materia. Está bien, según vuestras teorías, pero para nosotros que creemos en la existencia del alma como el ser esencialmente activo e inteligente, que participamos de esa creencia universal, innata, de la que han participado tantos genios que, como Víctor Hugo han levantado en su vida monumentos imperecederos, que han pasado a la posteridad, inmortalizando su memoria, aceptamos a Dios, aceptamos la moral y aceptamos la libertad.

No se nos oculta que por las leyes que rigen la materia, distintas de las que rigen al mundo de las inteligencias, aquella sufre sus accidentes y modificaciones, verifícanse las relaciones de los cuerpos entre sí, y se operan todos los fenómenos materiales: la misma ley que determina los movimientos constantes de los átomos, determina los movimientos de las esferas planetarias en sus órbitas: la misma causa que produce el estampido del trueno aterrador, produce la nota cadenciosa de la música que nos alaga: la centella desprendida de la nube hiende la atmósfera y destruye los cuerpos; la piedra desciende con tanta mas violencia cuanto que está mas elevada; los planetas verifican sus movimientos de rotación y revolución, con marcada regularidad; el cometa surca los espacios, invadiendo los dominios solares, para extraer de esos focos de luz los principios vitales que depone en los mundos terrestres, yéndose luego a perder en las vastas regiones siderales, volviendo a su apogeo atraido tal vez por otro sol mas potente que todos aquellos que ha visitado a su paso.

La ley del número rige al universo físico. y no hay menos armonía matemática en el conjunto de sus evoluciones, que la que resulta del sublime concierto del mundo moral que nos atrae con sus indescriptibles encantos. El grano produce la planta, como el germen se desarrolla en el claustro materno, a merced de los elementos orgánicos.

Combinaciones físicas y químicas aportan los elementos, y la eterna ley de la vida los utiliza para producir las diferentes funciones en los mundos y en los organismos; pero a estas leyes destinadas exclusivamente a ejercer su imperio en la materia, no está sujeto el espíritu humano: este es libre por naturaleza, y por lo tanto su voluntad no va encaminada ciegamente como la piedra, ni impelida violentamente como el aerolito desde las altas regiones atmosféricas; la voluntad piensa, medita, reflexiona, y despues ejecuta.

De aquí el adagio: "Querer es poder". Tenemos el derecho natural de elección, y así como no aceptamos nada que se nos quiera imponer para cualquiera de los fines de la vida, tampoco aceptamos lo que nuestra conciencia reprueba: somo árbitros de escoger entre el bien y el mal, a diferencia dee la hoja que, desprendida del árbol vaga arrastrada por los vientos, ni como la nave perdida en el seno de los mares azotada por las olas; nosotros podemos seguir el derrotero que nos trace la voluntad, ya luchando contra el torrente, o cediendo a sus impulsos.

Y de no ser así, ¿Para qué las leyes y los gobiernos, y todas las instituciones sociales basadas en la noción del libre albedrío? Sin ello no seríamos responsables de nuestros actos, y serían las leyes ficticias, así como la educación de los pueblos. Suprimid la libertad que nos eleva a las mas altas esferas, y vereis al fatalismo, con su séquito terrible y sombrío, surgir con sus astros tenebrosos de la ignorancia y la maldad.

Es muy bueno y consolador para el malvado creerse irresponsable, y que todo lo que hace en su vida de disipación y de crímenes, obedece a las fuerzas impulsoras de la naturaleza. ¡Oh! Sí, esa es una teoría muy cómoda para el criminal y para aquel que trata de eludir las responsabilidades de su vida moral, a falta de la justificación de su conducta; mas no para el hombre honrado, para el hombre reflexico que siente dentro de si esa entidad espiritual que llamamos alma, móvil de todos nuestros hechos, y consciente de sus actos.

Pretender que el hombre no tenga libre albedrío, es intentar despojarlo del atributo que caracteriza su grandeza, y por el cual se distingue de los irracionales; y tan es así, que cuanto mas sabe el hombre dominar los impulsos de sus instintos materiales, tanto mas se aleja de la animalidad y avanza hacia la perfección. Por el instinto somos esclavos, por la inteligencia, eminentemente libres. Acudo al testimonio de la conciencia humana: Cuando se comete el mal, ¿La propia conciencia no se revela contra el hecho criminal, y no nos hace cargos secretos, atribuyéndonos toda la responsabilidad?

Vosotros los que habeis sentido en las alboradas de vuestra vida las afecciones mas gratas; los que habeis sentido latir vuestro corazón a impulsos de un sentimiento sublime de amor; los que habeis sido acariciados por un ser ideal; los que le habeis entrevisto en vuestros sueños de ventura, escalando con la imaginación ardiente el cielo de vuestras ilusiones; los que habeis girado vuestra contemplación a las elevadas regiones del arte y de la poesía; los que habeis tenido una madre amorosa que desde la infancia con sus arrullos y en la edad viril con sus consejos, siempre os ha dado pruebas de su amor y su ternura... Si os habeis sentido con aspiraciones mas grandes, superiores a todo lo que veis en la tierra...

"Si en fin, habeis vivido de la vida del alma, de esa vida mezclada de éxtasis y sufrimientos, de esa vida, además sensible y dominadora que se deja turbar por las penas del corazón, y que no obstante sabe tambien hollar las preocupaciones vulgares, y dominar gloriosamente las pequeñeces mateirales." ¿No habeis comprendido que todo ello, asi como el sentimiento de amor, de gratitud, de valor, de dignidad, de honra, son atributos propios del espíritu que revisten al hombre de un carácter que nada tiene en común con la materia?

El gran poder del genio, ese poder creador, que nos ha dado caminos de hierro, telégrafos y todas las demás invenciones grandiosas; ¿No son conquistas del espíritu, productos de su libre voluntad investigadora?

La perseverancia de ciertos hombres en sus afanes, de lo cual es ejemplo edificante el genio de Bernardo de Palissy, quien después de diez y seis años de trabajo pudo alcanzar la mas gloriosa de las victorias, arrancando a la naturaleza uno de sus mas preciados secretos, es un argumento que deja fuera de toda duda la independencia de la voluntad humana. Oigamos lo que dice a este respecto Camilo Flammarión:

"Ante este ejemplo elocuente de valor y de perseverancia, no del valor excitado,
por una animación del sistema nervioso, por la cólera o por el temor del
peligro, por el olor de la pólvora, o por la música militar, porque en estos
casos expontáneos, nuestros adversarios podrían invocar la sensación, sino de
una energía que se sostuvo durante diez y seis años, sin debilitaros por los
reveses, sino de una voluntad que superó todos los obstáculos, y dominó la
materia como había dominado el mismo cuerpo de Palissy y todos los afectos de la
sangre; ante estos ejemplos, decimos, ante todas las glorias de nuestra familia
pensadora, ante los héroes del pensamiento, ante todas esas antorchas que se
consumieron brillando en la cabeza de las generaciones, ante las palpitaciones
del corazón de la humanidad, y ante los elevados testimonios de su conciencia,
¿Con qué cara se viene a acusar a la voluntad de ser una ilusión, y a la fuerza
moral de ser una esclava? ¿Con qué derecho se atreven a negar la energía
independiente y el carácter dominador de estas almas bien templadas? ¿Bajo qué
pretexto se reduce el poder de estos grandes corazones a las condiciones
filiológicas del ser corporal o al impulso de las circunstancias? ¿Y como se
impele la fantasía hasta sentar como principio que nuestras resoluciones varian
con el barómetro? ¿Se objetará que el ilustre alfarero que nos ha servido de
ejemplo, es un loco, y una excepción en la historia de la humanidad? Semejante
objeción no probaría mas que una absoluta ignorancia y falta de toda especie de
observación. "


Hay nombres mas ilustres, por otros títulos, que el de Palissy, en los cuales admiramos la misma perseverancia, la misma obstinación. Buffon ha escrito que el genio es la paciencia. ¿Hablaremos de Kepler, buscando durante diez y siete años las tres leyes inmortales que llevarán su nombre a la posteridad, y que rigen el sistema del mundo, lo mismo en las profundidades lejanas de los cielos, en donde se mecen las estrellas dobles, que en el movimiento de la luna alrededor de la Tierra? ¿Hablaremos de Newton, respondiendo modestamente al que le preguntaba como había encontrado la atracción: "Pensando siempre en ella."? ¿Presentaremos todos esos sabios ilustres sostenidos solamente por el espíritu en los combates de la materia?

Recordaremos la actividad de los artistas, saludados con los nombres de Miguel Angel, el Ticiano, Murillo, Claudio Lorrain, Jacobo Callot, Benvenuto Cellini y otros. Deberiamos hacer comparecer a los que sucumbieron gloriosamente, como Jordano Bruno, que prefirió la muerte a una retractación, y se dejó quemar vivo por sus doctrinas astronómicas y religiosas; a Campanella, que sufrió siete veces el tormento, siete veces derramó su sangre y sucumbió corporalmente bajo el dolor, y siete veces volvió a comenzar sus amargas sátiras contra los inquisidores; a Juana de Arco que salvó a la Francia; a Sócrates que salvó la filosofía y prefirió la muerte a una simple retractación; a Cristobal Colón, encarcelado, muriendo miserable y de pesar; a todos los mártires de la ciencia, a todos los mártires del progreso, y a todos los antiguos mártires de la religión que sucumbieron en el circo romano entre los dientes de los leones y de los tigres, rogando a Dios por sus hermanos. A cualquier creencia que pertenezcan estas víctimas, tienen derecho a nuestro profundo respeto, y a nuestros inmortales homenajes.

Ellas nos muestran que el hombre no es solamente una masa de materia organizada, y que la energía, la perseverancia, el valor, la virtud y la fé, no son propiedades de la composición química del cerebro. Ellas proclaman desde el fondo de su tumba que los pretendidos sabios que osan identificar el hombre a la materia inerte, no comprenden el valor del hombre, y yacen en la ignorancia mas tenebrosa respecto de las verdades que forman a la vez la gloria y la dicha de las inteligencias.

Sunday, January 23, 2005

La Biblioteca de Yauco

Don Juan Roig y Fabre, fue Alcalde de Yauco durante los años de [1906] al de [1910] y una de las notas que mas se destacan en el período de su gobierno, y que le honran en la memoria de sus conciudadanos, es la creación de la biblioteca pública de Yauco. En las actas municipales podrán verse las gestiones practicadas por este funcionario, así como las ordenanzas y acuerdos adoptados por el Consejo. En el año de [...], levantóse el soberbio edificio donde se haya instalado este brillante símbolo de nuestra cultura, y ante todo, cumple a nuestro deber de ciudadano, rendir, del modo mas elocuente, el homenaje de nuestra admiración, hacia los valiosos elementos que han concurrido con sus nobles y levantadas iniciativas a fundar y a consolidar en este bello edificio, obra tan hermosa como trascendental. Don Manuel G. Nin, Superintendente General de Escuelas, Don Pelegrín López de Victoria, escritor público, y Don Francisco Catalá, mientras funcionó como Alcalde [1910-1914], dejaran, por lo tanto, inscritos sus nombres con eternos caracteres en la historia de nuestro progreso local. Una biblioteca representa el paso mas avanzado que puede dar un pueblo, en la via del progreso. Una biblioteca es luz, es regeneración, es libertad, es ciencia. En la noche tenebrosa de las pasadas edades, no conocíase el libro, y la humanidad vagaba en el mar procelosos de la vida, perdida y sin rumbo, por la falta de ese faro de clara y penetrante luz, que mas tarde había de marcarle sus orientaciones, levantar el velo de los profundos misterios, que atraen al espíritu como el imán, e iluminar los derroteros de la humana conciencia. Propagar la ciencia, difundir lo que se sabe, es ejercer el magisterio, en su significación mas amplia, es elevarse al cumplimiento de la misión mas alta de la vida humana.

Difundir la luz ha sido la gran obra, humanitaria y civilizadora en todos los tiempos. El hombre que egoísta en el terreno de las ideas se encierra en el mutismo, aquel que nada ha hecho, que no ha dejado escritas sus impresiones, siquiera sea, en una modesta página, dejando de este modo marcada la estela de su paso por la vida, aquel que no ha prestado su concurso en ningún sentido para el bien común, es una rueda inútil en el mecanismo social. Difundir la luz es levantar la conciencia humana. Por eso el libro, vehículo del pensamiento, es y será siempre el elemento principal de toda evolución. Celebridades de todas la épocas se han consagrado a tarea tan meritoria, considerándola como fin supremo de la humana existencia, y en los presentes tiempos de grandes avances, el eminente Astrónomo Camilo Flammarión, ha propagado multitud de conocimientos astronómicos por todas las regiones del globo. "El fin del mundo", novela por demás ingeniosa, sembrada profusamente de puntos científicos, relativos a la física de la vida terrestre, y sus relaciones con el mecanismo del mundo sideral, en la que campean predicciones gloriosas acerca de nuestro progreso espiritual, y la posibilidad en el futuro de nuestra comunicación con el planeta Marte, por medio del teléfono, es un monumento que corrobora elocuentemente estas afirmaciones. "Contemplaciones científicas" del mismo sabio, que nos inicia en secretos y maravillas jamás soñadas por la mente humana; "Narraciones del Infinito", "Historia de un alma", "Historia de un cometa", "Las Tierras del cielo", "Dios en la naturaleza" contra el materialismo científico, y otras mas que no nos es dado precisar, son también obras monumentales de propaganda en el vasto campo de los conocimientos humanos. "La Revolución Francesa" por LaMartine es una obra que despierta a la luz de la libertad, las conciencias adormecidas de los pueblos. "Los Miserables" de Víctor Hugo es obra que levanta sobre el nivel común el faro radiante de la justicia humana y nos enseña a pensar y a sentir.

Las teorías de Allan Kardec, o séase la filosofía espiritista sobre la inmortalidad del alma, la naturaleza de los espíritus y sus relaciones con los hombres, las leyes morales, la vida futura, y el porvenir de la humanidad, compendia uan filosofía profunda, de revelaciones grandiosas, inaccesibles a las exploraciones del sabio y postergadas únicamente por la ignorancia, o por el espíritu de sistema. A merced, pues, de estas propagandas, nobles y generosas, puesto que no llevan un fin especulativo, vemos con orgullo nuestros avances, puesto que, hasta en los humildes albergues de las zonas montañosas, han infiltrado los conocimientos, se ha vulgarizado la ciencia, y se sabe como se verifica tal o cual fenómeno, el funcionamiento de la vida vegetal y animal en sus múltiples evoluciones; lo que es una nebulosa, un planeta, un cometa (al cual se le ha perdido el miedo), un sol, una constelación, un asteroide o, (supuestas piedras del cielo, según hipótesis) y otras cosas mas, cuya enumeración sería interminable.

Para el pobre joven, bueno por naturaleza, de felices aptitudes para todo, pero que no ha podido tener la feliz oportunidad de asistir, como alumno a un establecimiento docente, para nutrir su cerebro de conocimientos sólidos y útiles, el libro le da la noción de todas las ciencias:
De la física que trata de la naturaleza en general, y propiedades de los pueblos;
De la química que se refiere a la composición de esos mismos cuerpos;
De la botánica que trata de las plantas, o séase de las primeras condiciones de la vida;
De la panteología que explica los seres de la edad prehistórica;
De la jurisprudencia que trata del derecho humano;
De la antropología que se refiere al hombre;
De la medicina que trata de las enfermedades;
De la astronomía que se refiere al universo;
De las matemáticas que trata de los números;
De la política que se refiere al gobierno de los pueblos;
De la numismática, al conocimiento de las monedas;
De la historia natural, al de la naturaleza;
De la literatura, al conocimiento de las letras;
De la filosofía como ciencia de la esencia, causas y efectos de cuanto existe;
De la tecnología que trata de las artes en general;
De la geología como ciencia de la naturaleza y generación de las diferentes regiones del globo;
La agricultura, que se refiere al cultivo de la tierra;
La arquitectura, a las construcciones;
La mineralogía, a los minerales;
La patología, a las enfermedades;
La fisiología, a las funciones de la vida;
La cosmografía que se refiere al mundo;
La mecánica que trata de las fuerzas y sus leyes y
La metafísica como ciencia por excelencia, puesto que trata de los primeros principios de todo conocimiento.
Esto es, por supuesto, aparte de los demás ramos del saber humano, que nos inician en los grandes resortes de la vida y en los misterios de la naturaleza. A merced de la propaganda científica se han restado fuerzas al oscurantismo avasallador, que quemaba en sus hogueras inquisitoriales los mas ricos volúmenes, cortando el vuelo de la humana inteligencia, y se han descubierto espléndidos y radiantes los horizontes de la verdad. Se ha obtenido la noción cierta y evidente de que este mismo barro que pisamos, como ya en otro lugar hemos dicho, está animado por la fuerza de la vida, y que el globo en que se agita nuestra delegnable existencia corporal, es un dinamismo viviente.

Se sabe asi mismo que somos una pila galvánica, que estamos saturados de vida, en nuestra mente, en nuestro corazón, en nuestros ojos, en nuestras lágrimas, en nuestras venas, en el fondo de todo nuestro ser, en nuestras entrañas, que participan de nuestras penas y de nuestras gratas emociones; pero que esto no es en manera alguna el resultado de nuestra composición orgánica, sino el concurso de nuestra entidad espiritual, sobre la cual faltaba una solución definitiva en el campo de las investigaciones científicas, que nos ha dado la revelación, y que ha quedado plenamente confirmada por los trabajos del Instituto Internacional de París, y de otras asociaciones científicas, compuestas de las figuras mas prominentes del mundo de la ciencia.

Sabemos asi mismo que la vida es un misterio, y que cada una de sus fases es un punto de interrogación abierto, al cual el mayor de los sabios no sabe responder; que el tiempo, esa corriente misteriosa que agota nuestra existencia, que destruye la planta y la flor, muros, árboles seculares, mundos y soles, es una sombra, comparado con la eternidad que nos envuelve, y que la gota de agua suspendida, que pugna por ceder a la atracción del centro común de gravedad, es la morada de millones de seres, que piensan y sienten como pensamos y sentimos los que estamos en las altas esferas de la vida; y si es una verdad que esta existencia pasa con la velocidad de la luz, comparada con la duración de nuestro mundo, no es menos cierto por ventura, que sometida nuestra duración a la ley del número y comparada con la eternidad, ¡no existimos! Somos menos que un punto en el infinito, y por consiguiente, menos aun que la trémula gota de agua.
El mundo está saturado de inteligencia aun mas que de electricidad y de luz. La luz es un efecto, un fluido; la inteligencia es un poder en la naturaleza.

La inteligencia es la causa suprema que envuelve, no ya la creación viviente, sino lo infinito y lo inexplorado. La inteligencia no está por ventura circunscrita al cerebro humano, es un poder, una fuerza universal. Así pues, la vemos en las tenebrosidades del caos, propagando la luz, creando nebulosas y mundos; en la vegetación dirigiendo las incesantes actividades del instinto.

La vemos organizando y destruyendo, tal es la ley fatal de la vida, y dotando a cada molécula del mundo orgánico del poder de asociarse, por la fuerza molecular, para responder asi al principio de solidaridad, que es la ley fundamental de lo existente.

Por el libro llevamos el pan intelectual a nuestro cerebro, y aportamos el principal combustible a la lámpara de la vida.
Cuando el hombre se llegue a penetrar, de que nada hay mas sólido que el saber; y que este es el que le da su imperio y su grandeza en la tierra, comprenderá que el libro es el medio por el cual ha de alcanzar su regeneración.

Friday, January 21, 2005

La mujer

¡Mujer! ¡Pincelada sublime de la naturaleza! ¡Quién será el que no sienta la mas tierna expansión al pronunciar tan dulce nombre, y a quién no sugiere los santos y gratos recuerdos de su madre, el nombre de mujer!

Ella es la que con la mayor ternura y solicitud acoje el primer ¡Ay! de nuestros labios, el primer gemido de nuestro corazón. Y desde este primer instante hasta el último de esta mísera existencia, es ella la amiga bienhechora que vigila nuestros pasos, que nos asiste en nuestras enfermedades, que vela incesantemente por nuestra vida, cuidando a la vez, por es noble instinto maternal, de nuestra conservación.

¡Ah! ¡Cómo se llena de gozo nuestro corazón al pronunciar el mágico nombre de madre!

¡Cuan feliz es el que la vé aun respirar a su lado el ambiente de la vida, cuan desgraciado el que se vé separado de ese amantísimo ser por la barrera insuperable de la muerte! Ella, y solo ella, es la que jamás ha podido engañarnos, en sus elocuentes manifestaciones de cariño, porque en su corazón y en su espíritu irradia el destello divino: es ella la rosa sin espinas, la fuente inagotable del amor, el astro esplendente de la fé.

¿Quién que tiene conciencia de lo que significa una madre, no venera el nombre de mujer? Depositaria, y a la vez, origen de nuestra fé rudimentaria, es ella la que nos ilumina el tortuoso sendero de la vida, la que sufre en nuestra desgracia, la que se goza en nuestro bien, viniendo, luego a bañar con amargas lágrimas la loza que guarda nuestras cenizas.

¡Oh! ¡Madre!, yo te amo y te venero con toda mi alma, porque a tí te debo mi existencia: los primeros consejos que oí de tus labios, están grabados en mi mente, y ellos han de ser en lo porvenir la norma de mi conducta, en el curso de esta desleznable y triste existencia. Sin ellos viviría sin fé, y peregrinaría en el mundo, acaso, azotado por las contrariedades del azar, o por los vientos del infortunio. ¡Cuánto te debo, oh Madre! ¿Con qué podría pagarte? ¿Qué bienes atesora la tierra que pudiera ofrecerte en testimonio de mi gratitud?

Mirado bajo este aspecto, ¡Qué papel importante, que misión tan elevada, tan noble y tan sublime desempeña la mujer en la sociedad! ¡Qué cuadro podrá bosquejarse que no sea una pálida pintura, un débil reflejo de esa bella creación de Dios!

Si la contemplamos con el carácter de esposa, es ella la estrella polar del náufrago en el mar poderoso de la vida; es ella el ser que Dios bendice en los altares para la felicidad del hombre.

Bajo el prisma de la vida, no puede haber cosa mas bella y seductora que la mujer amada, dueña y señora de nuestros pensamientos.

La mujer trae a la vida dos misiones bellísimas; la de esposa y la de madre: la primera para constituir la felicidad del hogar; la de madre, ya lo dijimos, para cuidar de sus hijos y educarlos: misiones sin las cuales quedarían rotos los vínculos de la sociedad. La mujer es el ángel que Dios envía para mitigar las penas; es el ideal santo, la radiación celeste en las penumbras de la existencia; el sol de la dicha que, al fulgurar en el horizonte de nuestra vida, disipa las densas nubes del pesar y nos muestra claro y sereno el cielo de nuestras ilusiones. ¿Quién podrá sustraerse al imperio de la mujer, cuando a la belleza une la gracia, la virtud y el talento?

Pero por desgracia, ella que debiera ser el objeto de todos nuestros desvelos y afanes, de nuestra predilección en el cultivo de las letras, generalmente carece de los conocimientos necesarios, por la indiferencia con que, hasta nuestros días se ha mirado su educación.

¡Doloroso es confesar esta grande, pero triste verdad! Menos lujo, menos lectura de esas novelas que hieren el corazón solo para excitar las pasiones, incentivo venenoso que destruye la savia de la virtud.

No tan solo debe poseer el mayor grado de adelanto posible, para ser mas encantadora, mas admirable, para hacer mas espléndido el cuadro de su hermosura, sino también para que ésta sea mas estable y duradera, porque, sin la educación, sin ese escudo inexpugnable de la honra, suelen ser infecundos los gérmenes de la virtud. Es pues, indispensable el cultivo de la inteligencia, para embellecer la vida del hogar, y constituir la felicidad del esposo, que desea una compañera ilustrada con quien poder razonar. Es una garantía segura para el porvenir, porque de la educación de la mujer depende la pureza de las costumbres.

Una vez que hemos terminado nuestra tarea, hablando de la mujer en general, significaremos varias mujeres ilustres, ya en el vasto campo de la política, ya en literatura:

Una de las figuras mas ilustres que descuellan en la historia es Madame Stael. Artistas, literatos, políticos, y las figuras mas prominentes en todo un París que acudían a sus reuniones, reconocían el valor de sus pensamientos y sus discursos, ya fuesen de orden social, económicos, políticos, o puramente literarios. Esta mujer, por todos conceptos de una extraordinaria celebridad, murió el 11 de julio de 1817, dejando, entre sus mas importantes obras, las siguientes:
"Delfines y Corina", en el que se retrató a sí misma.
"Alemania y sus consideraciones", sobre la revolución francesa.

Ana Luisa Germana Necquer, Baronesa de Sthael, era su verdadero nombre. Madame Sthael fué asérrima enemiga de los Bonaparte, y sufrió el destierro a cuarenta leguas de París, ordenado por Napoleón. Regresó nuevamente a Francia, en donde fué perseguida por la publicación de su obra "Alemania", que contenía ciertos conceptos contra la familia imperial, pasando luego a San Petersburgo, Viena y Londres. Con la caída de Napoleón, pasó a París y allí hizo propagandas literarias.

Carlota Corday no fue mujer de historia esclarecida, ni de abolengo ilustre; no figuró en la lata sociedad de Francia, para quien era completamente desconocida. Nació en el Departamento de Orne en 1758 y murió aguillotinada en París el 17 de julio de 1793. Fue sencillamente esta heroína una joven del pueblo; pero concentrando en su espíritu todo el heroísmo del pueblo francés, semejante a la centella que desprendida de la nube derriba la gigantesca seiba secular, resuelta, impetuosa, como el torrente que se precipita de las montañas, o desgreñada como la catarata que parte de las altas cimas, recorre calles, encrucijadas, guiada como la demente bajo la presión de un solo pensamiento; no con la fiereza del león impulsado por la violencia de un instinto brutal, sino con la resolución inquebrantable que nace de una convicción profunda, llega a los umbrales de la casa, detiénese como indecisa, reacciona sobre si mismo aquel espíritu invencible, como el océano en sus movimientos formidables, penetra en la estancia, dirígese al cuarto de baño donde se hallaba la víctima; arrójase sobre la cual y clávale en sus entrañas el puñal homicida.

Con la muerte de Marat, disipáronse las sombras siniestras de la tiranía en Francia, surgiendo en aquellos espléndidos horizontes los radiantes destellos de la libertad.

Juana de Arco en Francia, Doncella de Orleans. Nació en 1412. Prestó grandes servicios contra los ingleses, cayó en poder de éstos en 1430, fué llevada a Ruan, y quemada viva como hechicera en 1431.

María del Pilar Sinues de Marco. Novelista aragonesa muy popular en América.

Gertrudis Gomes de Avellaneda. Poetisa española de Puerto Príncipe, Cuba. Murió en Sevilla.

Tomamos de la Enciclopedia de Mellado los sigientes párrafos:
"No hay otro ser en el universo que haya llamado mas la atención de los sabios, que la mujer.

Si pudiéramos reunir la infinidad de volúmenes que tanto en los tiempos antiguos como en los modernos, se han dedicado a tan interesante objeto, formaríamos sin dudar una magnífica biblioteca, y veríamos que los mas célebres escritores que registra la historia de la literatura, de la filosofía, de la política, de la teología y de la medicina, han consagrado sus mas profundas meditaciones, a la mas preciosa mitad del género humano.

Diderot, Buffon, Rousseau, Montaigne, Fenelon, Roussel, Desmarais, Thomas, Cabanis, Moreau de la Sarthe, Mirabeau, Marcontell, Virey, Voltaire y Aime Martin entre los extrangeros, y Gerónimo de Huerta, Gaspar Franco de los Reyes, Bustamante de la Paz, Bonells, Viguera y Canseco entre nuestros compatriotas, han escrito con la mayor elevación, y no pocas veces con singular acierto sobre la mujer. Son obras muy dignas de consultarse también: Las mugeres fuertes, Las mugeres sabias, Las mugeres ilustres, La excelencia del bello sexo, La nobleza y excelencia de las mugeres, y Las madres de familia."

A pesar de los infinitos volúmenes consagrados por los sabios al estudio de la muger, ¿Quién será el afortunado mortal que pueda lisonjarse con razón de haberla llegado a comprender enteramente? La muger, según Monsieures Rescherelle y Larcher, es el fuego, el aire, el agua, el gas, el cielo, es... ¡el misterio de los misterios! ¿Dónde está, en efecto, el Edipo capaz de descifrar ese arcano vivo, que asi se esconde bajo los flotantes pliegues de un vestido de gasa, como bajo el pardo y estrecho jubón de una aldeana? La muger, criatura múltiple y vaporosa, se escapa al pincel del pintor, al lápiz del artista, y al escalpelo del fisiólogo, quienes se esforzarán en vano por alzar el velo que la cubre, no siendo dado a ninguno de ellos circunscribirla al limitado círculo de un lente. Y aún cuando se consiguiese descubrir y poseer todos los detalles de esa mezcla de misterio, de pudor y de amor que constituye la muger, ¿Se llegará por eso a conocer mejor su conjunto? Ciertamente que no; sucedería como con la tela de Penélope, habría que empezar de nuevo.

Para adquirir una idea aproximada de la muger, sería menester seguirla a la iglesia, al baile, observarla en la ciudad, en el campo, en el hogar doméstico, en los hospitales, en los dorados salones, en la boardilla, en las chozas, y hasta en su retrete. Sería menester sorprenderla cuando despierta, al acostarse, en el torbellino de sus placeres, en el seno del dolor, a la cabecera del enfermo, junto a la cuna de su hijo, en su lecho de muerte; en fin, sería preciso vivir su misma vida y respirar hasta su aliento.

"La muger," dice Diderot, "alimenta en sí misma un órgano suceptible de espantosos y terribles espasmos, que le manda despóticamente, y que incita en sus fantasías ilusiones de todas especies. Todo lo que hace, todo lo que piensa una muger, no tiene otro objeto que el de agradar al objeto de su cariño, porque su religión es el amor."

La muger es el elemento principal de toda evolución, sobre la serie de hechos de la actividad del pensamiento humano. La muger, como ser pensador y en alto grado sensible, está llamada a representar el papel más importante en el teatro de la vida, ya que de por sí lo tiene, moral y materialmente, bajo el sublime concepto de madre.

Alta y grandiosa es la significación de la muger, tal como nos la presentan las nuevas corrientes de la civilización, y un deber que surge del fondo de nuestra conciencia, nos induce a reconocerlo. Anima a la muger ese destello divino que llamamos alma, y esta alma, nu poede en manera alguna concretarse a las funciones de la vida sensible, por ejemplo, al amor, a cuyo templo el despótico imperio del hombre la ha condenado desde el origen de los tiempos. Cohibida en su mentalidad, semejante a la paloma cautiva, apenas ha encontrado horizontes donde tender sus alas. La muger en todas las faces de su existencia, ha sido la dulce compañera del hombre. Este mas tarde, no ha visto en ella otra cosa que un talismán, el ideal grandioso de sus ensueños, el objeto de su gloria y su placer, con los cuales ha regalado las mas brillantes horas de su existencia.

Empero, desde que sonó la era de la vida, compréndese que la muger no ha nacido con el fin exclusivo de embellecer el hogar, concretándose al amor, y al sacrificio en beneficio del hombre, sino que, a la vez, levantando su vista al firmamento, y formando un concepto mas claro de su personalidad sobre la tierra, nuevas aspiraciones han surgido en su mente y le han patentizado sus derechos inalienables que hoy reclama, y que deben marchar paralelos con los del hombre en el cuadro de la humana vida.

Así pues, la vemos en las grandes ciudades, organizando reuniones, terciando en los intrincados problemas de la política, y reclamando el derecho electoral que le corresponde como interesada en el bien de la patria. La vemos en la sociedad organizando sociedades de beneficencia para la protección del desvalido, y la vemos, en fin, colaborando en todo aquello que tiende al bien general de la humanidad.

Si damos una una mirada retrospectiva, podemos afirmar, que la muger no fue en el pasado la dulce compañera del hombre, sino su esclava. El hombre soberano del mundo, dictó sus leyes, y la sostuvo privada de su libertad, ya en el hogar, ya fuera del hogar.

De un bello artículo de "Pictorial Review" de la edición de Mayo 1914, extractamos lo siguiente:

"Uno de los mayores crímenes sociales que el hombre ha cometido, es la
esclavitud de la muger."

¡Reflexiónese un poco lo que ha representado para la civilización, el colocar así a las futuras madres de la raza humana! En lugar de esas restricciones, debió concedersele la mayor libertad posible, el mejor puesto, ya la mayor consideración: ella debió ocupar la posición mas ventajosa, porque el destino de la raza humana depende de la condición de la madre. En vez de llevarla atrás, las madres debieron ir delante, recibir la primera consideración, por lo que a su salud se refiere, a su comodidad, su desarrollo mental, su felicidad, fundado en que de ella depende el futuro de la raza humana. Las madres debieron recibir los mas grandes esmeros, cuidados atracciones para que las influencias de esto fueran transmitidas a sus sucesores."

Está reconocido que la muger es más generosa que el hombre, y que la filantropía es tal en su naturaleza, que todo lo sacrificaría en aras del bien común. Bajo el punto de vista moral, pues, la muger es superior a su compañero, puesto que no está tan cohibida por el egoísmo, que es la rémora de toda iniciativa noble y generosa.

Consideraciones antropológicas, es una verdad que colocan a la muger en un grado inferior al hombre: Su cerebro, dicen, pesa menos, su estatura es inferior, su frente es menos espaciosa, y otros detalles mas con respecto a su organización; hemos no obstante de convenir que si estas diferencias han de concordar con las funciones que la muger y el hombre han de llenar en la vida, ésto no es un óbice para formar un juicio sobre sus facultades intelectuales y morales.

Surgida, pues, la muger de las sombras a la luz, y habiendo estado por tantos siglos en la inacción mental, claro es que examinando su cerebro, no puede presentar las circunvoluciones reveladors de la acción del espíritu sobre la masa encefálica; mas esto no quiere decir que en aquella no existan los elementos necesarios para su regeneración cumplida en el futuro.

¿Cómo hemos de encontrar en ella esos signos de superioridad intelectual, según los datos fisiológicos, al igual del hombre, si a la muger no se le ha dejado pensar libremente, si jamás ha entrado en el complicado mundo de los negocios humanos, si le ha sido siempre desconocido el vasto campo de la ciencia, el derecho, la medicina, la física, la química, la botánica, y todos esos conociminetos que tienden al desarrollo de las facultades mentales y al desenvolvimiento de los órganos del pensamiento negado así mismo el dominio de las artes, la geometría y las matemáticas, no habiendo hecho jamás otra cosa que vivir en las esferas del mundo sensible, entregadas a las faenas domésticas en el senos del hogar?

"En la muger predominan las facultades afectivas, así como en el hombre
las intelectuales. La muger vive mas para la especie que para sí misma."

"Jamás es ningún tiempo ni lugar," añade Letamendi, "la muger ha sido
libre, y no es por cierto el cautiverio la mas abonada condición para que una
criatura nos revele la verdad de sus caracteres. ¡Cuán incompleta y errada
redactaríamos la historia natural del tigre y del león , del oso y de la girafa,
del buitre y del dromedario, si no poseyéramos mas datos que los que esos seres
nos suministran desde las jaulas de los parques zoológicos!"

"Si el varón posee gran fuerza muscular, la muger posee gran resistencia
sensitiva."

"Sin fijarnos mas que en el frio y el dolor, vemos a la muger mas potente
que el hombre en el orden sensitivo. Ella desafía toda inclemencia atmosférica
con una tercera, cuarta o quinta parte del abrigo que el varón necesita: ella
soporta impunemente, aun en sus funciones normales los dolores mas acerbos, y
los olvida luego, y vuelve a desafiarlos, y torna despues a resistirlos.
Pudiera decirse que el varón es de hierro, y la muger de acero, y que, lo que
aquel puede como arma arrojadiza, puédelo ésta como fuerza de resorte. Así la
muger enmedio de su servidumbre histórica, siempre ha sido la que ha lanzado a
su tirano a mayores extremos, tanto en lo criminal como en lo heróico."

La muger va conquistando su independencia, y elevándose dia tras dia a las altas cumbres del pensamiento, rivalizando con su compañero, y es la llamada, por su elevada condición moral, a ser la representación mas gloriosa en el porvenir.

La muger ha despertado en la inacción a que se le hallaba sometida, y hoy reclama su voto, sus demás derechos, como entidad pensadora, y esos derechos se consideran, se discuten y se resuelven en el santuario de la ley.

La muger es hoy una personalidad definida en todos sus aspectos, como lo es el ciudadano; y si al presente, por las concausas ddeterminadas no alcanza el nivel intelectual del hombre, en cambio, su condición moral, sus dolores en la vida, sus penalidades infinitas, sus martirios como madre; la convierten en verdadera diosa a cuyas altas esferas jamás podrá ascender el hombre, no obstante los deslumbrantes explendores de su genio.

[Nota del transcriptor: La mujer en Puerto Rico no tuvo derecho al voto hasta el 1932.]


Saturday, January 15, 2005

El hombre

Artículo que publiqué en un periódico de Yauco, siendo su Director D. José G. Torres, en el mes de Diciembre de 1895.

El hombre es un ser racional que ha nacido libre y pensador; libre, haciendo abstracción de su parte material, y con referencia exclusiva a su entidad espiritual, encaminada a la perfección, en virtud de leyes superiores, que ofrecen a sus crecientes facultades, una esfera de acción ilimitada. Así, pues, siendo de tal naturaleza, no le vemos sujeto a las contingencias de la vida, en lo que toca a su espiritualidad, ni sometido en absoluto, como el irracional a las imperiosas leyes del instinto.

El hombre, así constituido, superior por virtud de las evoluciones de la naturaleza, que le han separado un tanto de la animalidad en la escala zoológica, ha levantado desde los primeros explendentes albores de su vida, su frente al infinito, y ha visto, aunque en signos misteriosos, trazado el derrotero que le ha de conducir a su destino; y es pues, por lo tanto que, por una tendencia innata, le vemos en continuas vigilias, sacrificando las horas de su descanso, consagrado al estudio y la observación, para arrancar del fecundo seno de la naturaleza ignorados secretos,con que ha de enriquecerse la hermosa obra de la civilización.

¿De donde, pues, procede esa evidente superioridad sobre los demás seres? Del transformismo. De ese proceso evolutivo que se opera bajo la fórmula de lo menos a lo mas. Seríamos demasiado cándidos si le atribuyéramos distinto origen.

Aquellas inocentes creencias, que jamás tuvieron el mérito de la mas absurda teoría, sobre la primera pareja de la especie humana, se han desvanecido como nubes pasajeras en el cielo de nuestras concepciones al contacto de los rayos luminosos de la ciencia.

Todo se transforma en el gran laboratorio del infinito, desde el infusorio que tiene por firmamento la gota de agua en que se agita, hasta la estrella que gravita en el cielo; y el hombre en el reino que ocupa, es el último eslabón de ese encadenamiento, en donde se halla vinculada la planta con el reptil, el insecto con el ave, y el ave con el hombre que explora las vastas regiones siderales.

En vano pretenderán los eternos enemigos de la filosofía someter al hombre a las mismas leyes que rigen exclusivamente el mundo físico, y despojarle del sello augusto de la libertad. El hombre, ascendiendo por la via de la perfectibilidad, conquistaría el dominio de esas leyes desconocidas aun, que rigen la materia, descubriendo nuevas fuerzas y fluidos ignorados, generadores de lo existente. La ciencia redentora le abrirá extensos horizontes.

Las condiciones de su existencia presente desaparecerán del cuadro de la vida, como ha desaparecido el hombre primitivo: sus nuevas formas, modeladas, bajo las inspiraciones del arte en la naturaleza, según las leyes de la estética, y en armonía con sus elevadas ideas y delicados sentimientos, le presentarán regenerado. Su libertad será indiscutible.

En vano, si, pretenderán los sectarios del materialismo, confundir al ser pensante con el átomo que a impulsos de fuerzas inconscientes, se agita en el vertiginoso océano de la vida; que no puede ser igual, en manera alguna al ave, al insecto y a la planta, quien bajo el poder de su inteligencia escrutadora, ha vislumbrado en el seno de la inagotable naturaleza el poder creador de la vida en lo infinitamente pequeño, en virtud del cual las miriadas de átomos que por la misteriosa fuerza de afinidad molecular, se atraen, se confunden y se agregan, hasta constituir un organismo visible, y en el mundo de lo infinitamente grande el dedo de Dios demarcando a los astros sus infinitos derroteros.

Que ha pesado y medido los soles y los mundos, estudiado su constitución física y demostrado con precisión matemática el curso de sus rutas por las vastas soledades del espacio. Que ha dominado el rayo, suprimido las distancias, y abierto desconocidas corrientes a la palabra para las manifestaciones del pensamiento.

Que ha elevado sus asombrosas concepciones, por sobre lo inconcebible, el espacio y el tiempo, penetrando con la mirada escrutadora del telescopio, en esas profundidades sin límites, para sorprender al infinito en sus secretos inviolables; y si bien no ha podido hallar de manera tangible, descorriendo la gasa transparente de los cielos, la causa creadora de la luz, ha desentrañado de las leyes y fuerzas conocidas la noción de las causas secundarias, que explican de un modo indudable, la existencia del principio inteligente, que somete a su soberano imperio las prepotentes fuerzas que rigen los movimientos formidables de las esferas planetarias en sus órbitas.

Que ha abierto su corazón a las impresiones de la naturaleza, aspirando en el cáliz del amor el perfume de la vida; y aunque embriagado en la copa de las ilusiones, ha entrevisto, abstraido en sus meditaciones profundas, sublimes transportes del espíritu, bellezas superiores a las idealizadas por las sublimes inspiraciones del arte.

Que ha sido animado de esa unción divina que le identifica con el Ser increado, y que como en el mundo físico, también está sujeto a las atracciones, teniendo por conductor la explendente luz del genio, y por centro, al Dios que rige el universo moral.

Que ha llegado a comprender que dentro de la variedad relativa se halla la unidad absoluta que revela el plan grandioso de la naturaleza terrestre, y su solidaridad con esos mundos que pueblan las inconmensurables regiones del espacio.

Que la muerte y la vida obedecen a una sola ley que determina, no ya la metamórfosis del ser viviente, sino la transformación de la materia incomunicada.

Que ha lanzado el rayo de la idea por entre las nebulosidades de la ignorancia, y ha despertado en el corazón de los pueblos, a la luz de la razón, el sentimiento sublime que inspiran las emancipadoras ideas de redención y libertad.

Que lejos de las sombrías ideas del materialismo absurdo y retrógrado, ha concebido nuevas teorías en contrario que revelan la inestabilidad de lo material, y que toda materia ponderable y tangible se reduce a miserable polvo, no siendo mas que una forma transitoria impresa por los elementos permanentes del mundo invisible, que allá en lo alto constituyen la estabilidad del mecanismo de los cielos, y acá en lo bajo el funcionamiento de nuestra vida orgánica, la exhuberancia de los bosques, las auroras y los crepúsculos, la imponente magestad de los mares, agentes que conocemos con los nombres de electricidad, fluido magnético, lumínico y calórico, afinidad y atracción; sustancias aeriformes suspendidas en la atmósfera que sostienen nuestra vida, denominadas oxígeno, hidrógeno, azoe y carbono; sustancia etérea, o fluido cósmico universal, generador de las masas estelarias; estando por sobre todos esos fenómenos el principio inteligente que constituye lo esencial del ser humano, la entidad que discurre y eleva sus concepciones atrevidas, hasta allí, donde le confunden y anonadan las eternas irradiaciones del infinito.

Este no es por cierto el hombre de barro estudiado por el físico para llegar a conclusiones absurdas. Este es el hombre del porvenir, que en los siglos futuros ha de cambiar la faz del planeta, transfigurándose, por decirlo así, sometiendo al imperio de la razón serena su propia naturaleza instintiva, origen de los males sociales; que ha de surcar como el águila los aires, a merced de la electricidad, nueva conquista del humano espíritu, y establecer en absoluto, con la pureza de sus costumbres, el reinado de la paz moral, por la virtud congénita, no por esa falsa virtud, que hoy impone el sacrificio, incompatibles con nuestras imperfecciones, sino por la virtud inherente a su temperamento regenerado.

La ley del equilibrio se impone, como que de ella surge la armonía, la estabilidad y la justicia, en todos los órdenes de la vida, y considero por lo tanto el fin supremo del hombre, la nivelación de sus facultades síquicas.

Cuando esto se haya realizado, cuando las tendencias instintivas de la pasión, que forman nuestros hábitos atávicos, haya cedido al imperio de la razón serena; cuando el hecho brutal de la guerra haya desaparecido del horizonte de los pueblos, y las naciones se sometan al juicio de los hombres honrados constituidos en autoridad; cuando el egoísmo, cáncer de nuestras entrañas, ceda su cetro a la equidad bendita, y la fraternidad nos confunda a todos en un estrecho abrazo, siendo ley inviolable el sacrificio en aras del bien común; entonces el hombre, con nuevas y fijas orientaciones en el orden universal, nos ofrecerá realizado el ideal grandioso que concebimos, y que está confirmado por la incontrastable ley del progreso.

Friday, January 14, 2005

El alma

En el campo inmenso del pensamiento humano, jamás ha sido materia alguna objeto de tantas controversias como la que expresa el presente epígrafe.

Filósofos y sabios de todos los tiempos se han consagrado con ahinco, y de ello han surgido diferentes escuelas, sin que se hubiese, no obstante, descorrido lo suficiente el velo del misterio, hasta que surgieron a mediados del presente siglo las teorías del eminente Allan Kardec.

Estas teorías han tenido la mas alta resonancia en todas las regiones del globo, y los hombres mas competentes se han inclinado ante el soberano poder de la verdad revelada. El Instituto Internacional de Ciencias de París, se ha ocupado de este asunto, así como otras corporaciones científicas, y las teorías de que hacemos mención han resultado justificadas en los puntos mas esenciales, sometidos al rigor de la sana crítica.

Constituyen el cuerpo humano tres elementos.
El cuerpo, compuesto de materia animada por el principio vital; el alma, entidad espiritual; y el perispíritu, o sease la sustancia fluídica, que envuelve al espíritu.

Entre el alma y el cuerpo no existe unión definitiva, propiamente dicho, antes del nacimiento. El principio vital, difundido por la naturaleza, es el que anima los cuerpos, y cada organismo absorve la parte que le es necesaria para la vida. Desorganizado el cuerpo; este fluido vuelve a su origen. El alma, empero, conserva su individualidad. El cuerpo se desintegra, en átomos que van a constituir nuevos organismos. El alma no permanece encerrada en el cuerpo; es como un fluido, como un foco de luz que irradia en todo el organismo. Su sitio predilecto es el cerebro, tratándose de las labores del pensamiento; mas cuando se trata de lo sensible, es el corazón.

Mucho se ha indagado sobre la existencia del alma; mas siempre fue una labor estéril. Hasta allí no alcanza la eficacia del escalpelo, y de aquí la insistente negativa de ciertos sabios, que todo lo reducen al organismo. Si no teneis instrumentos apropiados, Señores Sabios, ¿Cómo quereis encontrar el alma? Antes de la invención del microscopio, ¿Cómo podriais haberos formado un concepto aproximado de los brillantes misterios y fenómenos de la vida? Si no tuvieseis el telescopio, ¿Cómo podriais explorar el firmamento?

El materialismo es el absurdo mayor que ha podido presentársenos en el cuadro de las especulaciones científicas. Bajo el punto de vista moral, grandes serían las consecuencias que se derivarían de todos sus errores, porque entonces carecería de objeto el bien, el egoísmo sería la ley suprema y los vínculos de afecto en la familia y en la sociedad resultarían quebrantados de tal suerte, que todo vendría a determinar el mayor desconcierto en la vida social.

¿Qué sería para el espíritu humano, cuyas alas se mueven a impulsos de la esperanza del mas allá, la aterradora idea de la nada? ¡Ah! No habría lugar para la esperanza, ni ley moral para la conciencia, ni luz para las tendencias del corazón, ni bondad en la naturaleza, ni justicia en el orden universal, ni consuelo para el afligido. La población pensadora del globo terrestre, no tendría ante sí ningún fin, ninguna ley moral ni intelectual.

El alma se convierte en espíritu después de la muerte. Ella permanece en el gran todo espiritual, o sease, en el mundo de los espíritus, hasta que vuelve a reencarnarse, conservando siempre esa individualidad, que le es característica. Los átomos también van al gran todo del mundo fúsico, van, vienen, recorren los cuerpos todos de los tres reinos, y tampoco puerden su individualidad. Todo en el universo es libre dentro del vínculo de la solidaridad universal.

Casi me voy acercando al panteísmo; mas hoy esta idea no me aterra ni me confunde. Libre es la imperceptible molécula al través de los cuerpos, y fuera de los organismos; libres las fuerzas siderales que imprimen sus energías a la inerte materia, y libre el Dios que rige las evoluciones del universo físico y moral. De la pequeñez infinita surge la infinita grandeza; y el universo, que no es otra cosa desde su origen, que un compuesto de átomos, confirma esta aseveración.

El alma de los animales, sobrevive al cuerpo, pero es de inferioridad incomparable.

"Los animales tienen inteligencia e instinto. Por la inteligencia piensan,
comprenden, reflexionan, conservan la memoria, aman, odian, y guardan perfecta
armonía con la especie humana. Por el instinto, que es innato, obran a merced de
un impulso desconocido, no estudiado, no aprendido e inconsciente."

Todo esto se acentúa mas según los progresos de cada especie en la escala zoológica.

Los materialistas contradicen las precedentes afirmaciones. Brougbais, Cabanis, Locke y Condillac opinan que en hombre no existe mas que un mecanismo, una reunión de órganos que ejecutan sus funciones. Que la inteligencia y la sensibilidad son funciones del aparato nervioso, y como los demás fenómenos materiales, y por último, que la existencia del alma, no es mas que una hipótesis. Cabanis y Destutt de Tracy emiten las mismas opiniones. Flammarion las combate victoriosamente.

En verdad, la conciencia universal está de nuestra parte. La humanidad entera desde su origen, los hombres de todos los tiempos, han creido en la existencia del alma, han tenido la certidumbre de su personalidad moral, puesto que se han sentido vivir y pensar. A este respecto dice Flammarion;

"¿No tenemos en el fondo de nuestra conciencia la certeza de nuestra unidad? ¿Se
percibe nuestro pensamiento como un mecanismo compuesto de muchas piezas, o como
un ser simple? Todos los hechos de la actividad de nuestra alma, testifican en
favor de esta unidad personal, porque en su variedad y en su multiplicidad,
están unos y otros agrupados, al rededor de una percepción íntima, única, de un
juicio único, de una generalización única. Sentimos nosotros mismos esta unidad
de nuestra persona, sin la cual nuestros pensamientos, asi como nuestras
acciones, no se unirían por ningún lazo; sin la cual nuestras determinaciones no
tendrían valor alguno."

Los materialistas afirman que el pensamiento es la secreción de la sustancia cerebral. A esto objeta Flammarion;

"La sustancia constitutiva del cerebro, no permanece dos semanas seguidas,
idéntica a si misma. El cerebro cambia completamente en un tiempo mas o menos largo, y no solamente el cerebro, sino todo el cuerpo organizado, no es mas que una sucesión, una mutabilidad perpetua de moléculas. Por el contrario, nuestra personalidad pensante, permanece siempre la misma.

Esto por sí solo demuestra que el alma es distinta e independiente de la materia; que es una personalidad que se afirma por sí misma, como una fuerza individual.

El carácter dinámico del alma, es fácil de reconocer, en todas las manifestaciones del alma misma. Si consideramos los talentos cultivados, observamos en ellos una necesidad insaciable de conocer. Aquí la fuerza virtual del alma se traduce en obras elocuentes.

Si descendemos a las clases inferiores de la sociedad, a esas zonas de penumbras, en donde la antorcha de la instrucción no alumbra todavía, vemos, no ya en el ejercicio, sino en la tendencia de la pasión un mundo de actividad psicológica universal. A la tendencia apasionada de los individuos, se agrega también la energía de una pasión dominante, y a esta pasión, la voluntad que la combate o la dirige. La facultad de vencer o dirigir, sus pasiones, es pues también una forma dinámica de la esencia de nuestra alma.

Si por último descendemos de nuestras facultades particulares a los hábitos que éstas forman y mantienen en nosotros, llegamos a reconocer que todos nuestros actos, desde la obra creadora del pensamiento hasta el movimiento mas sencillo de nuestros miembros, denotan la fuerza íntima que nos gobierna, y que se traduce en acción material por intermediación de los centros nerviosos, de los nervios y de los músculos."

Sabemos que la fuente de todo movimiento corporal reside en el espíritu. Ninguno se atrevería a negar que mi brazo o mi pierna se mueven tan solo al mandato de mi voluntad, lo mismo que la locomotora, bajo la acción del vapor, dirigida por el mecánico. Mi cuerpo, reducido a sí solo es inerte. Descartes y Locke estaban en esto de acuerdo con Leibnitz. El pensamiento es la acción del alma. ¿Se necesita mas para sostener que el alma es una fuerza? El mismo Cabanis casi lo confiesa cuando dice:

"Para formarse una idea exacta de las operaciones de que resulta el
pensamiento, es menester considerar el cerebro como un órgano particular,
destinado especialmente a producirlo; lo mismo que el estómago y los intestinos
a obrar la digestión, el hígado a filtrar la bilis, las parótidas y las glándulas maxilares y sublinguales a preparar los jugos salivales.

Al llegar la cerebro las impresiones, le hacen entrar en actividad; su función propia es percibir cada impresión particularfijarle signos, combinar las diversas impresiones, compararlas entre sí, sacar de ellas juicios y determinaciones, como la función del estómago es obrar sobre las sustancias nutritivas, cuya presencia le estimula, disolverlas, y asimilar los jugos a nuestra naturaleza."

Las energías y la perseverancia de estos hombres, que forman por su genio la aureola luminosa de la humanidad, y que por sus propios esfuerzos se han sabido elevar desde su humilde origen a las mas altas esferas, bastan solo para justificar que aparte de las combinaciones físicas y químicas que se operan en nuestra constitución orgánica; que aparte del oxígeno, el carbónico, el fósforo, el hidrógeno y demás elementos materiales, existe una entidad espiritual, dueña y señora del pensamiento soberano.

El alma, como ya hemos dicho, está revestida por su perispíritu que toma en la atmósfera de su planeta, y presenta la apariencia de su último estado. Este cuerpo fluidico acompaña al espíritu después de la muerte, y es el medio que tiene de manifestarse a la humanidad, con el poder de hacerse visible y tangible, según las circunstancias favorables del medium.

El alma experimenta infinitas transformaciones en sus reencarnaciones sucesivas, que son el medio de su progreso espiritual, en la escala de las existencias. La obra del pensamiento cuyos fenómenos pertenecen a la metafísica, se halla esculpida con caracteres indelebles, formando surcos profundos en la masa encefálica, región la mas importante de la máquina humana.

Y no tan solo hemos de referirnos al mecanismo del cuerpo humano, último anillo de la animalidad, sino también a ciertas especies inferiores. Las circunvolusiones cerebrales son de capital importancia para justificar los trabajos del espíritu sobre la materia.

La antropología, la frenología y la psicología nos conducen a esclarecer estos arduos problemas, por medio de estos verdaderos signos taquigráficos que revelan nuestras fuerzas mentales, nuestra condición moral, y que acaso podrá el hombre algún día, penetrando mas en el fondo de estos enigmas, explicarlos con la claridad de la luz, convirtiendo en hechos reales y concretos los que ne el estado actual de nuestros conocimientos pertenecen a la categoría de las hipótesis.

Dice un sabio (Gratiolet, Anales de las ciencias naturales):

"Parece que el pensamiento está en razón del número y de la irregularidad de
las circunvoluciones. El hombre, el orangután y el chimpancé tienen circunvoluciones en el lóbulo medio; en las demás especies de monos y en el resto de los animales, este lóbulo es absolutamente liso. La figura de estos surcos, de los que describen meandros, irregularidades en los otros lóbulos, es tanto mas irregular, cuanto mas caracterizado está el pensamiento. Los animales que viven en sociedad como la foca, los elefantes, los caballos, los rengíferos, los carneros, los bueyes, los delfines, presentan un dibujo menos regular que los demás.

Lo que, bajo este punto de vista distingue particularmente al cerebro humano del de los (animales) monos, es que, entre las circunvoluciones que se dirigen desde el lóbulo occipital, al lóbulo temporal, hay dos que existen en el hombre y no en el mono, y es uno de los mayores contrastes que separan ambos cerebros.

Según Wagner, la superioridad de la inteligencia está en razón de las anfractuosidades del cerebro, la profundidad de los surcos, sus ramoficaciones e irregularidades.

Parece indudable, según el mismo naturalista, que el alma del niño se desarrolla en relación con el desarrollo de la sustancia cerebral."

Los animales acéfalos ocupan el último lugar en la escala zoológica.

Si de las precedentes consideraciones que pertenecen a lo intelectual, pasamos a ciertos hechos de la vida moral, quedaremos aun mas satisfechos de nuestras afirmaciones.

"¿Cuantas almas sufren en el misterio, no atreviéndose a confesar a nadie su dolor, doblegando su voluntad bajo la injusticia, víctimas de la suerte y de esa fatalidad impenetrable que pesa sobre tantos seres buenos y justos? ¿Cuantos grandes corazones laten silenciosamente con esas palpitaciones que serían capaces de inflamar la palabra y levantar todo un mundo, si envez de desvanecerse en la sombra, se hiciesen escuchar al sol de la fama? ¿Cuantos genios ignorados duermen en el aislamiento infecundo? ¿Cuantas obras sublimes son ejecutadas por manos desconocidas? ¿Cuantas almas santas y puras se consagran sin reserva a una vida entera de abnegación, de caridad y de amor? Y ¿Cuantas no reciben otra recompensa de la virtud mas probada, de los sacrificios mas perseverantes, de la mas humilde paciencia, y de la solicitud mas tierna que la dureza o la ingratitud de las personas queridas?"


Terminamos este trabajo manifestando que nuestras afirmaciones acerca de la existencia del alma, no proceden de las teorías propagadas desde el principio de los tiempos por sabios y filósofos.

La evidencia, el hecho práctico, o sease los fenómenos de materialización de los espíritus, realizados profusamente en los diversos centros de la esplendorosa América y de la culta Europa, y propagados en obras importantes por todas las regiones del globo; la obra de índole eminentemente científica conocida bajo el tpitulo de "Nuestras fuerzas mentales", que ha impartido tanta luz en las esferas del pensamiento, confirman nuestros juicios de un modo indubitable.

Mas los que lleven sus dudas a la exageración o permanezcan reacios por espíritu de sistema, si desean penetrarse de esta verdad, por tanto tiempo envuelta en el misterio de conjeturas contradictorias, le aconsejamos la lectura de "Frenología" por Gall, en primer término; la de Spurzheim, y sus discípulos Combe y Elliotson en Inglaterra; Fossati y Vimont en Francia, y Caldrell y Porrell en los Estados Unidos, cuyas obras explican en todos sus detalles las facultades mentales del ser humano, así como sus funciones aflectivas; nos explican las causas de esa guerra sin tregua que dentro de nosotros mismos sostiene el soberano imperio de la razón, contra los groseros impulsos del instinto, para ascender por la eterna via del progreso espiritual, y nos revelan por último que el cerebro es el instrumento por el cual se manifiesta al mundo el elemento espiritual, el soplo divino, el alma, cuya unión al cuerpo, cuyas evoluciones infinitas, representan el misterio mas grnadioso de la naturaleza.

Sunday, January 09, 2005

La vida

Qué es la vida?

Abrimos esta interrogación en el presente capítulo, porque sobre todas las cosas que han ocupado la atención de los grandes talentos, esta es una de las que ha ofrecido mayores escollos en el vasto campo de las especulaciones científicas.

Ahora bien, si hemos de circunscribirnos a la significación sencilla de la palabra "vida", encontramos que está definida como sigue:

"Fuerza interna sustancial del ser orgánico". "Estado de actividad de estos seres". "Tiempo que dura". "Modo de vivir".

Se sabe pues, que es una fuerza soberana en la naturaleza, y nada mas.

Y claro está, que siendo una fuerza nos ofrece el misterio de lo invisible, de lo que escapa al análisis, como sucede con las demás fuerzas que operan en las incesantes evoluciones de nuestro mundo, y de que ya hemos hablado, aunque sucintamente en el curso de este humilde trabajo.

Los reinos vegetal y animal nos suministran datos incontrovertibles acerca de los fenómenos que se suceden en las evoluciones de la vida. Empero esta fuerza soberana, ¿es como la electricidad, la atracción, la afinidad, el magnetismo, y demás que operan como elementos en la superficie del planeta? Podemos determinar nuestros juicios, y sentar que estas son auxiliares de aquella, según bien sentadas opiniones; siendo así que de ello dan testimonio los fenómenos que se realizan en todos sentidos.

Campoamor ha dicho: "El átomo es el Dios del universo." Si nos detuviésemos a considerar tamaña afirmación, pudiéramos caer en el absurdo de confundir el efecto con la causa. Sinembargo el átomo, en su infinita pequeñez, constituye la rueda fundamental del hermoso mecanismo del universo, que es la infinita grandeza. Si desde este corpúsculo, que representa la nada imperceptible, hasta Dios que representa la grnadeza infinita, se traza con el pensamiento el círculo máximo de lo absoluto, encontraremos que, dentro de la unidad en el contenida, se halla la variedad y la belleza derramada con profusión y explendidez en todos los reinos de esta feraz y rica naturaleza, y cuya diversidad no reconoce otro móvil que las fuerzas operantes y las condiciones en que se han desarrollado desde el génesis de los tiempos.

El mundo de los fluidos imponderables, como fecundo manantial de estos agentes, en la producción de los múltiples fenómenos de la vida, representa por consiguiente el papel mas importante de esta materia.

El tronco del árbol de la vida, nos presenta como origen de toda organización al vegetal. De él se deriva el reino animal. La planta vive a expensas de la savia que extrae del suelo a que está adherida, verificando esta función por sus raíces que extiende en direcciones distintas, buscando su alimento, y nace, crece, respira, se nutre, reproduce y muere, tal como pasa en el reino animal. Los agentes principales para su existencia son el calor, la luz, el agua, el aire, la electricidad, que sepamos, según las nociones adquiridas hasta el día.

En la escala de la animalidad reconócese como primer tipo al zoófito, animal planta que presenta de esta toda su exterioridad, y se halla adherido al suelo; mas esto no obstante, como animal, el ambiente en que se halla constituye su alimento. Solo falta a este ser complejo un grado mas en la escala, para ser libre como los demás animales.

Grande es la variedad que se halla en la vida animal, y a partir del zoófito encontraremos, sin solución de continuidad una serie de especies que constituye la misteriosa red de las existencias. Síguense en este orden los siguientes: el pólipo, sin órganos bien delineados, pero con actividad propia para moverse, los helmintos, los moluscos que carecen de huesos, los crustáceos, los insectos, las orugas que se convierten en mariposas, los vertebrados, como los peces, las aves, los reptiles y finalmente los que constituyen nuestra mayor riqueza y utilidad, que son el grupo de los mamíferos, como por ejemplo el ganado caballar, vacuno, lanar, mular, y otros.

La vida del hombre que no hemos incluído en la serie precedente, a ella corresponde bajo el punto de vista de su constitución orgánica, supuesto que, dada su naturaleza, sostiene en su desarrollo, y en todas las etapas de su existencia las mismas funciones, tanto en lo que atañe a la nutrición, como en lo que afecta a la respiración y reproducción del ser. Su nacimiento, su vida y su muerte se hallan en idénticas condiciones que los demás seres. Como éstos, como todo ser orgánico al morir, devuelve a la tierra sus elementos constitutivos: el oxígeno, el hidógeno, el ázoe y el carbono, que pasan a formar nuevas existencias en los reinos mineral, vegetal y animal. Su espíritu se eleva a los espacios.

Pertenece el hombre al órden de los bimanos. Su lugar arqueológico concuerda con la teoría del progreso. Ciertos cuadrimanos o monos, como el orangután y el chimpancé (el hombre de los bosques) tienen un marcado punto de contacto con el hombre: se apoyan en un palo, conservan su posición vertical, y llevan como éste los alimentos a la boca.

Esto ha hecho meditar a los sabios acerca de la teoría de Darwin que hace surgir al hombre del mono, y establece la selección natural de las especies. Esta teoría que tantos prosélitos ha alcanzado en el campo de la ciencia, tiene empero sus contradictores. Uno de ellos dice:

"Ningún ser puede traspasar los límites de su existencia." (Del gran conflicto)

Mas no puede ocultarse, que, desde el líquen hasta la corpulenta encina, y desde el zoofito hasta el hombre, hállase una cadena, no interrumpida de seres, cuyos anillos tienen un punto de contacto con el que les precede y les sigue:

"Recorriendo pues, paso a paso la serie de los seres, parece que cada especie
es un perfeccionamiento, una transformación de la especie inmediatamente
inferior.

Cueste lo que cueste al orgullo del hombre, este debe resignarse a no ver en
su cuerpo material sino el último anillo de la materialidad sobre la tierra.

Pero cuanto mas el cuerpo disminuye en valor a sus ojos, tanto mas aumenta la
importancia de su principio espiritual; si el primero le pone al nivel del
bruto, el segundo le eleva a una altura inconmensurable."

Vemos el círculo en que el animal se detiene; mas no podemos alcanzar, ni aún con la imaginación, el límite a que puede llegar el espíritu del hombre. Así como no hay mas que una sustancia, simple, generatora de lo existente, según ya lo hemos dicho, y que constituye la unidad, como ley primordial entre el átomo y Dios, del propio modo las fuerzas siderales, dependen de una sola suprema ley, diversificada en sus efectos, de la cual depende la armonía, variedad y estabilidad de lo existente.

La materia sutil que opera en los espacios interplanetarios, alli donde el cielo aun no resplandece con sus brillantes manifestaciones de luz, no es otra cosa que la sustancia en que residen las fuerzas cósmicas.

"Este fluido envuelve a los cuerpos como un inmenso océano. En él reside el
principio vital que da nacimiento a la vida de los seres y la perpetúa en cada
globo según sus condiciones."

Cada critatura mineral, vegetal, animal o de otra clase, porque hay otros varios reinos en la naturaleza, ocultos para la ciencia actual, sabe en virtud de este principio vital universal, apropiarse las condiciones de su existencia y duración. Al principio todo era caos, y los elementos estaban confundidos. Poco a poco cada cosa fue ocupando su lugar, y entonces aparecieron los seres vivientes, apropiados al estado del globo. Los gérmenes estaban encerrados en la tierra y solo esperaban el momento favorable para desarrollarse.

Se reunieron los principios orgánicos, así que cesó las fuerzas que los tenía separados, y formaros el germen de todos los seres vivientes. Los gérmenes permanecían en estado latente e inerte, como la crisálida y los granos de las plantas, hasta el momento propicio para cada especie; despues los seres de cada especie se unieron y se multiplicaron.

La especie humana se encontraba, por lo tanto entre los elementos orgánicos contenidos en la tierra, y la teoría de la primera pareja de que hablan las escrituras, está hoy descartada de toda controversia filosófica. Una vez esparcidos los hombres sobre la tierra, han absorvido en si mismos los elementos necesarios a su formación, para trasmitirlos conformes a las leyes de la reproducción. Lo mismo sucede respecto de las diferentes especies de seres vivientes.

Una fuerza une los elementos de la materia en los cuerpos orgánicos e inorgánicos, porque la ley de afinidad es la misma para todos. La diferencia notable que existe con respecto a la materia entre los cuerpos orgánicos e inorgánicos, estriba en que, entre los primeros, está animalizada, o sease saturada del fluido vital que reina en el universo, mientras que, en los segundos es solo materia y nada mas. Este fluido es el que trasmite la vida orgánica a la materia, y sin el concurso de ambos elementos combinados, no es posible el funcionamiento de la vida orgánica.

Los seres organizados están provistos de órganos apropiados a sus necesidades. Los seres inorgánicos son aquellos que carecen del principio vital, y que solo deben su existencia a la agregación de la materia. En este caso se hallan los minerales que deben su crecimiento a la superposición de capas, el agua, el aire, etc.

El principio vital es el mismo para todos los seres orgánicos; pero modificado según las especies. El conjunto de los órganos constituye una especie de mecanismo que recibe su impulso de la actividad íntima, o principio vital que existe en ellos. El principio vital es la fuerza motriz de los cuerpos orgánicos. Al mismo tiempo que el agente vital da impulso a los órganos, la acción de estos entretiene y desarrolla la actividad del agente vital, poco mas o menos como el frote desarrolla el calor.

La vida en los mares es tan vasta y presenta aspectos tan interesantes y variados como la de los continentes. Opiniones modernas fijan en los mares el origen de las especies en la superficie del globo. Las razones en que se funda esta teoría, no obstante ser hipotética, son harto convincentes.

Basta una ligera consideración acerca del inmenso tesoro de cuanto el mar encierra, los seres diversos hasta lo infinito que cruzan sus insondables abismos, animales y plantas con variedad prodigiosa, desde el ser microscópico hasta el anfibio gigantesco, crustáceos, peces, moluscos, reptiles, etc., etc., para dejar comprobado su fundamento.

Ya hemos dicho en este trabajo, que la naturaleza va siempre de lo menos a lo mas, de lo simple a lo compuesto. Esta es la fórmula del progreso en las múltiples evoluciones de la vida, y el plan uniforme de la naturaleza, no puede reconocer otra orientación y otra norma fundamental; y tan es así que, del estudio de los sabios sobre la historia de los seres extinguidos, tanto del reino vegetal como del animal, que hoy permanecen como fósiles, se desprende por modo evidente que los seres inferiores han precedido a los superiores.

Dice un sabio a este respecto:

"Si deseamos tener una noción de lo que fue la vida en el origen del
mundo, vemos la creación marina destinada a permanecer, si así podemos
expresarnos, inferior en dignidad a la creación terrestre y precederla; vemos el
reino vegetal inferior en dignidad al animal, aparecer antes que él, ya en el
seno de las aguas, o ya en la tierra.

Y así como en la creación de los seres llamados a poblar el océano, hubo
probablemente animales microscópicos, agamos o oxiptógamos que precedieron a las algas y fucus, cuyas reliquias e impresiones se encuentran hoy en los terrenos mas antiguos, así también los animales infusorios y los zoófitos, o animales plantas, precedieron a los moluscos, crustáceos y peces."

Esto, pues, viene a confirmar la teoría, ya expresada, sobre el origen de las especies. El mar es un mundo o residencia de millones de seres, dotados de una existencia peculiar, como lo es la tierra. En su constitución hay un mecanismo, como lo hay en la vida actual, el cual no tan solo obedece en sus evoluciones a las fuerzas físicas y químicas, sino que también está regido por las fuerzas vitales.

El lecho de los mares presenta ciertas analogías con el suelo de los continentes: Hay colinas, valles, montañas y llanuras inmensas. La profusión de la vida en el líquido elemento es incontestable, su belleza indefinible.

Los infusorios, como las luciérnagas en la tierra, que brillan o se apagan a voluntad, iluminan sus aguas, y las olas despiden vivos destellos de luz. La belleza en lo pequeño del mar, esos juegos maravillosos de explendores infinitos, rivalizan con los explendores de lo infinitamente grande en el azulado firmamento.

Diferentes teorías han surgido en épocas distintas acerca de estas maravillas de la naturaleza, atribuidas por unos a la acción de la electricidad, y por otros, a las sales, al fósforo; mas la ciencia moderna ha encontrado que estos fenómenos fosforescentes estriban en la vida de los infusorios, zoófitos, etc., y a ciertas materias orgánicas en descomposición de animales y plantas.

Dice Humboldt:

"El que no ha sido testigo de este fenómeno en la zona tórrida, sobre
todo en el Grande Océano, no puede formarse una idea, ni siquiera aproximada, de
la magestad de tan grande espectáculo.

Cuando un buque de guerra, empujado por un viento freco, hiende las olas
espumosas, y el viajero se asoma a la borda, no se cansa este de contemplar el
espectáculo que ofrece el choque de las ondas. Cada vez que por efecto de un
bandazo, el costado del barco sale del agua, parece que salen de la quilla, y se
lanzan a la superficie del mar, llamas rojizas semejantes a
relaámpagos."

Dice Flammarion:

"Cuando el mar está en calma, créese ver en su superficie millares de
fulgidas chispas que flotan y se balancean, y en medio de ellas, caprichosos
fuegos fatuos que se persiguen y se cruzan.

Estas repentinas apariciones se reunen, se separan, se vuelven a reunir y
acaban por formar una vasta sábana de fosforescencia azulada o blanquisca,
pálida y vacilante, en cuyo seno descuellan de trecho en trecho pequeños soles
resplandecientes que conservan su brillo."

Estudios concienzudos de otros sabios han confirmado estos hechos, es decir que la fosforescencia del mar nacen de los seres animados que viven en su seno. Medusas, astorias, moluscos, crustáceos, nereidas y peces infusorios, forman discos, plumas, estrellas y franjas flameantes.

En 1778 el Abate Dicquemare reconoció con el microscopio, y aún a la simple vista, animalillos fosforescentes en el agua cogida en el puerto de Havre. Cook los observó en 1772, en el Cabo de Buena Esperanza, y Ehremberg los describe en una memoria que publica por el año de 1835.

Varios navegantes y naturalistas, han tomado cubos, de esas aguas luminosas, y reconocidas resultaron ser producidas por zoófitos diminutos que poseian prodigioso poder de fosforescencia, de tal suerte difusible, que al escaparse, dejaban una estela luminosa en su marcha. Hay zonas en las que, todo lo que se mueve, parece despedir luz, y hasta el limo mismo parece cubierto de puntos brillantes. He aqui como, gracias a la fosforescencia de los animales, se engendra, y hasta se difunde con profusión la luz, en esos abismos, en los que jamás han penetrado los rayos del sol.

Leroy de Montpellier, Dumont de Hiville, Quoy, Gaymard, Fredol Spallanzani, Milore Edward, y otros naturalistas y físicos, han hecho notables esperimentos sobre la fosforescencia de los animales marinos en el seno de las aguas. Y he aquí, como en la obra inmensa de detalles infinitos de la creación, se encuentran, cuando se le quiere considerar con reflexiva atención, motivos de pasmo y sorpresa, allí donde el vulgo no vé mas que objetos de indiferencia o de desdén.

Esos átomos organizados, esos zoófitos imperceptibles, informes, como las antorchas del mar; tienen en sí el principio sutil que todas las religiones, todas las filosofías, todas las poesías han proclamado como emblema del espíritu divino, ¡la luz!

Y esa materia grasienta y viscosa, residuo de la descomposición de innumerables seres, plantas y animales; ese mucus segregado por los peces, es también una fuente de luz, mejor dicho, un manantial de vida: es el alimento universal de la flora y la fauna oceánicas; es la leche, en cuyo seno nacen y de la cual se alimentan, todos esos seres efímeros, tan débiles, tan delicados; esos infusorios, moluscos irradiados, infinitamente pequeños, cuyo poder es, sin embargo incalculable, gracias a su número, y a su exhuberante fecundidad, y que desempeña en el mundo marino un papel mucho más importante que los tiburones, los cetáceos y demás gigantescos habitantes de las ondas. Porque esas moléculas vivientes forman legiones, y millares de millones de legiones, y hacen del mar un inmenso depósito de vida, un vasto organismo en el que la materia se mueve, circula, se transforma, se organiza, y corre, y vuelve a correr, sin fin, el ciclo de sus misteriosas evoluciones.

En cuanto a la flora Neptúnica, mucho se ha escrito, y muchas opiniones se han emitido, tan importantes, como las que se refieren al reino animal. La flora del océano la constituyen los zoófitos, o animales plantas, y los litófitos o animales piedras, que forman montes, valles y montes de corales y madreporas gigantescas (Esta es una teoría). Las algas marinas constituyen los primeros rudimentos de la vegetación.

M. Payen, después de sus laboriosas investigaciones sobre la vida vegetal, que trasmite a la Academia de Ciencias, concluye manifestando que os tejidos vegetales, tal vez no sean otra cosa, que la envolvente protectora del cuerpo animado, que trabaja sin cesar en la formación de las diferentes partes de la planta. Según Ehremberg una pulgada cúbica de trípoli, contiene cuarenta y un millones de carapachos de infusorios. Cada individuo de esta especie puede producir en diez días, un millón de los mismos.

Hállanse riquezas inmensas en el mar, producidas por tales animalillos. A este respecto pueden citarse las grandes cantidades de corales, depositados por estos incansables obreros en el Océano Pacífico, así como en otras regiones del mar, a las que se les atribuye por varios renombrados naturalistas 360, 390 a 434 leguas de longitud, por 109 a 145 de anchura. Toda la península de la Florida está formada de rocas compuestas de corales y conchas marinas, según así lo confirma una opinión del sabio naturalista Agassiz.

El ilustre Profesor Alemán Schleider, dice:

"Si procuramos penetrar con la mirada en el líquido cristal del Océano Indico, vemos realizadas en él las mas maravillosas apariciones de los cuentos de hadas de nuetra niñez. En aquel ámbito líquido y misterioso, se descubren a cada paso las cosas mas extrañas e inesperadas. Ora son matorrales cuajados de vivientes flores; ora meandrinas y astreas, cuyas espesas masas contrastan con las explanarias que abren sus cálices a modo de copas; o bien madréporas de complicadas ramificaciones y largos troncos, que parecen lanzar al espacio sus largos brazos.

Por todas partes brillan su mas vistosos colores: los verdes de todos los matices, alternan con el amarillo y el pardo de tranparenciasin igual; el púrpura que pasa por la gama de todos los tonos, y el rojo vivísimo, compiten en armoniosa belleza con el azul celeste u obscuro. Las nulípulas sonrosadas y doradas, o teñidas de color del aterciopelado melocotón, asoman entre vegetales ajados, cubiertos a su vez y graciosamente engalanados con las nacaradas perlas de las retíporas que corren al rededor de ellas como flecos de marfil caprichosamente arrollados. Cerca de la ola que las mece blandamente, las górgonas agitan sus abanicos de color amarillo y lila, mas artísticamente labradas que afeligranada joya. La arena del fondo se ve sembrada de erizos y de estrellas de mar de formas raras y abigarrados matices. Las flustras, parecidas a hojas, y las escoras, semejantes a líquenes o musgos, se aferran como ellos a las ramas de coral, mientras que las patelas o lapas, estriadas de amarillo y de púrpura se adhieren también a las mismas ramas, cual grandes cochinillas. Semejantes a gigantescas flores de cactos, y brillando con los mas esplendentes colores, las anémonas marinas adornan orgullosas las anfractuosidades de las rocas, con sus coronas de tentáculos, o mas modestas, se extienden por el fondo esmaltándolo con una alfombra de pintados remínculos.

Y al rededor de los matorrales de coral, juguetean los colibries del océano, brillantes pececillos que, obstentando los cambiantes de un encarnado o azul metálico, o un verde dorado, o el reflejo plateado mas deslumbrador, contribuyen a amenizar aquellas no exploradas regiones."

En presencia de esta pasmosa variedad que nos ofreceen todas las faces el brillante espectáculo de la vida, necesario es comprender que solo un poder absoluto, grandioso, inconcebible e infinito, puede ser la causa de tantas maravillas, y de sus misterios incomprensibles.